lunes, 22 de diciembre de 2025

El rol, ¿adoptado o autoimpuesto?

¿Qué silla elegir si no sabemos para qué
vamos a usarla? Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Cuando no queda de otra. La tradición familiar o la falta de recursos nos llevan a decidir prematuramente a lo que nos dedicaremos en el futuro para procurarnos el sustento, es común escuchar a adultos preguntar a infantes «¿qué vas a ser de grande?» como si la niñez fuera sólo una estancia de paso, sin problemas propios ni intereses particulares y de la que hay que salir pronto porque lo interesante está en el futuro. Quizá sea por eso que desde hace un tiempo estamos priorizando el vivir el ahora, porque de alguna manera nos fastidiaron la niñez guiándonos a pensar de prisa en una realidad que todavía no se hacía palpable; algunos llegamos a sentirnos culpables por ir cambiando de intereses en el trayecto y terminar escogiendo algo que nada tenía que ver con lo dicho en un principio, perdón arquitectura y veterinaria.

2. No ver a otro lado. A veces, las referencias de vida que tenemos, no nos permiten alternativas de crecimiento, sea porque no tenemos los recursos, sea por escasos conocimientos, posiblemente porque el entorno funciona así; hay los que nacen y mueren sin nunca haber salido de su pueblo y otros, aunque salgan, su arraigo es tal que no incorporan otras perspectivas a su estilo de vida, ambos seres que tienen dentro de su comunidad una identidad muy definida, lo cual significa que tienen también muy claro cuál es su papel y cuáles son las tareas que deben cumplir, desde su labor profesional o de oficio, hasta un posible activismo social. La bondad de la situación se ve limitada en perspectiva que sólo se amplía tomando referencias de otros lugares y adaptándolas al propio.

3. Identificar nuestro lugar. Pareciera una tarea que, cumpliéndola una única vez, ya la tenemos asegurada para toda la eternidad, pero no es así; aunque nos hayamos manejado de la misma manera toda la vida, las formas sociales e individuales de conducirnos cambian, ya sea por perspectiva, situación económica, percepción de los demás y otras tantas circunstancias que harán que vayamos adecuándonos a todo aquello que vaya cambiando, incluso, nuestro lugar en el grupo. Es como en cualquier asociación en la que utilicen la votación para elegir a sus dirigentes, no sólo los roles cambian junto con las tareas a realizar, también la percepción de uno mismo y la disposición ante los demás lo harán, según intereses, oportunidades y, lo más importante, en estos casos, la educación.

4. Dependencia de las características. Es cierto que nunca aspiré a ser un gran basquetbolista, tampoco a ser el primer remate en los equipos en los que milité, pero he de decir que aproveché una característica extraña que, en proporción a mi estatura, salía de los parámetros de mi familia pues entre que medí,1.50 m y 1.69 m llegué a calzar del siete, eso aunado a que por lo general pesé 64 kg, la palanca resultante me permitía despegarme del suelo unos ochenta cm, con lo que llegué a tener en mi mejor momento, un alcance vertical de 2.90 m, insuficiente para una selección nacional, pero sí para competir en mi categoría como un acomodador que podía ayudar en el bloqueo. Las características pueden determinarnos, pero somos nosotros los que decidimos qué hacer con ellas; ahora ya no salto ni un kilo de tortillas. Salud.

Beto.

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