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lunes, 31 de agosto de 2026

La tecnología no me quiere

Temor es cuando te tienes que acercar rezando
a un cajero. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. No sólo ignorancia. No importa el tamaño, la sofisticación o el precio, todos los aparatos se ponen sus moños cuando intento manejarlos, ya sea por las indicaciones en los instructivos que a veces resultan incomprensibles, ya porque los botones no indican las mismas funciones con las mismas palabras o de plano, porque operarlos está en chino; hay algo en esta vida rutinaria y excesivamente demandante de imaginación que me hace pensar en teorías conspiranóicas cuando el ordenador, el teléfono o la televisión no funcionan como se supone deberían porque cuando no se traban, se les va la señal o empiezan a hacer cosas raras como saltos en las imágenes o en el sonido cuando veo videos o listas de reproducción de música, lo que es frustrante al salírseme de las manos.

2. La condición básica. Pareciera que las máquinas me huelen cuando algo me importa mucho o tengo prisa por terminar algo; la vida de mi primer carro (un volks wagen sedán) fue muy curiosa, tengo el pleno convencimiento de que estaba hecho para mí, aguantó mis imprudencias e ignorancias como un verdadero campeón hasta que llegaban los días de pago. De pronto, como si algún esotérico le hablara al «oído», le atacaba algún achaque de los que había acumulado en los años de servicio... para sus anteriores dueños y yo tenía que pagarlos; cuando no fue una bujía, fue el carburador, el alternador o los limpiadores, hasta que un mal día decidió que la bomba de aceite no iba más y se desvieló. Supongo que mis demás aparatos se enteraron de ello y ahora siguen el mismo esquema.

3. La caja automática. Acabo de adquirir una pantalla porque a mi vieja televisión se le ocurrió que era demasiada carga el funcionar por medio de la red, si ya era suficiente carga hacerlo con el cable; en palabras técnicas, funciona pero ya no sirve, a menos que se use con antena aérea. Quizá se la ofrezca al señor que pasa con su triciclo por material reciclable, espero que de verdad funcione con una antena porque si no es así, lo meteré en problemas tratando de conseguir un convertidor. Pero para que eso suceda, debemos coincidir en los días en que pasa la basura por la colonia; es posible también que caiga en la tentación de conservarla, no sé aún para qué, pero voy a averiguarlo, total, un despiporre en el departamento lo tengo desde hace más de diez años.

4. Mi economía secuestrada. Por más de mes y medio, mi autonomía monetaria se vio afectada por la negativa de mi equipo móvil de permitirme el acceso a la aplicación bancaria a la que estoy adscrito; lo mismo que al intentar solicitar una nueva tarjeta, me sucedió con el cambio de teléfono (el aparato) puesto que en ambos casos, la toma de la «huella facial» me impedía continuar con los trámites, si era porque mi cara es muy común, si porque me temblaba la mano o vayan ustedes a saber, el caso es que ya no podía disponer de mi dinero haciendo uso de las transferencias electrónicas y de la otra tarjeta, mejor me olvidé. Tres intentos y los más de cuarenta y cinco días tuvieron que pasar para que todo se solucionara y sin la necesidad de la maldita foto; y yo que me había peinado. Salud.

Beto.

lunes, 12 de diciembre de 2022

Con tu permiso, Guadalupe

Reuniones edificantes, eso es lo que se busca.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- En todo lo que había pasado en el año, no había coincidido que la temática de uno de mis blogs coincidiera con la festividad de la fecha, como el día de hoy se presentó; para un escritor es una frustración terrible el no poder aprovechar el calendario cuando se trata de conmemorar o festejar y con mayor razón, el externar su opinión, porque el ejecutante de la pluma no cree en eso de escribir para uno mismo. La adrenalina no fluye si no se considera la lectura de ojos ajenos y la tinta se anquilosa si no hay, aunque sea mínima, retroalimentación ; es cierto que para ello hay que tener el estómago fuerte, pero si no se confía en la veracidad de las propias palabras, entonces la escritura no es el camino, entendiendo esto como un primer paso para marcar una página en blanco.

Pero la voluntad se impone y la opinión ajena es lo último que atemoriza cuando la convicción está cimentada en hachos más que en suposiciones o creencias vanas, porque el creer se basa en conocimiento de causa, es la convicción de que hay algo de realidad en lo que se afirma, constancia palpable en documento. Si lo que se asegura queda en el limbo, cada dato enumerado irá desgastándose con el tiempo, hasta llegar a un punto de quiebre. Ahí es donde los mitos se dividen entre los que se insertan en las tradiciones y los que se desechan por inservibles; en un segundo plano menos violento, la traición se encargará de mantener a unos vigentes y a los otros tratarlos como meras curiosidades anecdóticas.

Quizás eso pase con la no-graduación de los egresados de la carrera de Comunicación generación 82-86, porque no nos procuramos suficientes datos para acompañar nuestra travesía profesional, aunque la amistad como la concebimos siga intacta. ¿Qué? ¿Pensaron que me ocuparía de los festejos guadalupanos y los danzantes en el Tepeyac? ¡Naranjas agrias! De eso ya traté en alguna ocasión anterior pero la conexión con el grupo es que nuestro acto académico fue en esta fecha hace treinta y seis años, acto que sigue sostenido por detalles que se van entremezclando y (espero que no pronto) diluyendo con el paso del tiempo y que ilustran de cierta manera el paso de nuestra vida.

En lo personal, me precio de establecerme en una postura neutral en lo posible, pues tomo muy en cuenta la recomendación de “vive y deja vivir”, algo así como un escudo en contra de intromisiones no consensuadas aunque a veces eso implique momentos de soledad no contemplados, pero que sirven para la reflexión matinal en el trono de la sabiduría. El caso es que se avecina un nuevo reencuentro entre los que quedamos activos del grupo, oportunidad para ponernos al día en lo que respecta a nuestras actividades y las esperanzas que aún queden intactas a pesar de que el entorno se haya puesto más flamenco en estos últimos cuatro años. Pero los jesuitas no instruyeron gente taruga, así que la próxima platica promete. Salud.

Beto

lunes, 3 de enero de 2022

Nuevas preguntas, mismas respuestas

La era de Hera o Juno para los cuates.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Aún sin terminar de desatorarme las cenas de Navidad y Año Nuevo, pero con el ánimo de seguir dando qué decir en el ciber espacio, me levanté este fin de semana repasando las ideas que se me habían ocurrido en este periodo vacacional que, merecido o no, sirvió para descongestionar el tránsito de información neuronal de este cerebro que tiene a bien presumir el haber sido estrenado a tiempo; el canto de las sirenas empieza con el enfrentar a uno de mis más grandes retos que es el audio. No pienso dedicarme a la música, lo que quiero es trasladar lo que escribo al nivel de los hertz, aunque sea por una plataforma digital; el proyecto sería nuevo, lo que significa que el anterior intitulado “La Manga”, se postergará nuevamente en espera de un tiempo más propicio.

La razón principal de ello es que, al contar como aliciente único con el apoyo de la licenciada Rodríguez (como pienso llamarla protocolariamente, esperando que le parezca bien), las ideas fluyeron por otros derroteros en un plan al alimón, con el cual pensamos invadir en un futuro cercano, sus conductos auditivos. Esperamos sorprenderlos. El pasquín quincenal seguirá vivo, ahora con la intención de ser un poco más profundo para corresponder al favor que me hicieron mis diez lectores de llamar a lo escrito en esas páginas “artículo”, entonces el compromiso será el realizar veinticinco de ellos; por supuesto, seguirán abiertos los espacios para quienes deseen anunciarse. Las negociaciones se pueden llevar a cabo directamente con nuestro consejo editorial.

Por otro lado, aunque aún en el tenor de las publicaciones, está la conclusión de la novela por entregas de los martes en el blog Vías (que pueden seguir el día de mañana en su número 53), pero tengan paciencia por si eso me lleva las cincuenta y dos semanas de este año y, por supuesto, un nuevo libro impreso al que espero le den una acogida similar al de los cuentos. Todos los proyectos lo suficientemente ambiciosos como para mantenerme ocupado y alerta con lo que vaya sucediendo en nuestro entorno, con el convencimiento de ser como grupo, un medio de difusión de ideas propositivas, con el suficiente entretenimiento para no caer en acartonamientos pero sin llegar al extremo de la frivolidad. Al menos será un comienzo de año con planes más definidos que antaño.

Estos espacios semanales seguirán sus propios derroteros como lo han hecho desde el 2013, empezando por éste, dedicado al igual que el del Viernes a exponer los traumas propios y ajenos emanados del acontecer diario; los martes, como ya mencioné, con todo lo literario-, los miércoles con temas que incluyan al aula y los Jueves todo lo deportivo alterno al fútbol, aunque a veces lo toque por la relevancia del tema. Imagino que sus planes tendrán una estructura más definida, sólo espero que las coincidencias se multipliquen y en todo lo que podamos servir y aportar, tengan por seguro que lo haremos con gusto, porque en este país melodramático y telenovelero con toques de guadalupanismo integrado, lo que nos sobran son pretextos y lugares para flagelarnos, así sea. Salud.

Beto

lunes, 13 de diciembre de 2021

Aires decembrinos

Respirar el aire de diciembre
no es cualquier cosa. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Empieza la carrera por asegurar los elementos requeridos para las fiestas decembrinas, las tiendas comienzan a vestirse de luces (desde hace como seis semanas) y los motivos de compra afloran según la balanza en la que pongamos lo vivido este año. Tiempo de hacer palpable la sentencia: “según el sapo, es la pedrada”, aplicable a cualquier época pero que en diciembre adquiere relevancia porque... cada uno tendrá sus razones. Los villancicos toman por asalto los oídos de los mercantes urbanos en las tiendas departamentales, las jugueterías y, en ocasiones en los minisúper haciendo notorio que trabajan al ritmo de la temporada. La caza de ofertas se convierte en un deporte de alto riesgo al tener que invertir algo de la paciencia y estabilidad emocional para encontrarlas.

En la calle, algunas ráfagas de viento juegan con peinados cambiando radicalmente su estilo, arrancan gorras y sombreros a quienes no mostraron suficiente respeto a su fuerza y hacen bailar a las hojas de los árboles sin importar que aún estén asidas a ellos o tiradas en el piso. El mismo viento que se convierte en un reto para aquellos que afirman no sentir frío y se atreven a lucir su mucha o escasa musculatura en playeritas ceñidas a su torso, sin importar la figura que entreguen a la vista de los demás. Algunos colores se apagan un tanto por las brumas matutinas y la pronta llegada de la noche, pero se compensa con las luces que acompañan el andar de los transeúntes desde las fachadas de las casas.

La gente acostumbrada a las altas temperaturas de la región, saca lo más abrigador que tenga con miras a renovarlo por cambio o por reparación, se sacrificará el lucimiento de las horas en el gimnasio o la inversión en el procesamiento de alimentos con alto contenido calórico que dejan rastros de su existencia diseminados por todo el cuerpo. Es época de lectura, tanto en hojas impresas como en el entorno; el paisaje urbano se ve invadido por tonalidades rojizas en panorámicos pintados en paredes, espectaculares en las azoteas, envolturas de regalos en aparadores, disfraces de santos europeos secuestrados por una marca de refresco, además de los motivos convencionales con los que expresamos nuestras filias aunque la espiritualidad original deba esperar turno.

Los periodos de silencio se prolongan un tanto comparados con los de otros meses, pareciera que el fin del otoño reverenciara con mímicas preestablecidas al inicio del invierno, el protocolo se viste de escarcha hasta en los objetos más simples como un vaso de agua; cada amanecer ofrece un sol melancólico, hasta tímido que no se atreve a calentar desde que se asoma, sino que va tomando su tiempo cocinando a fuego lento el ánimo de la población. José Alfredo mencionaba a diciembre como el mes que le gustaba para que “te vayas” y el cruel adiós, su navidad, pero es un evento aislado que queda en el anecdotario musical, lo cierto es que, ya por el frío, ya porque a varios se les ocurre que es mejor festejar en otros lares más cálidos, la semi soledad del pueblo invita a reflexionar. Salud.

Beto

lunes, 18 de mayo de 2020

Receso gastronómico depresivo

Deseos por cumplir.
Foto: Cristina Ramírez Mauleón
La virtualidad en las convivencias se impone irremediablemente, pero las necesidades se hacen más tangibles y con mayor imposición; se abren las apuestas sobre qué es lo que, una vez que salgamos a las calles, se verá como lo más urgente a resolver. Por supuesto, todo tendrá que ver con la producción de satisfactores y la distribución de los mismos, aunque haya voces que clamen por la reanudación del balompié.
Y aún más importante, cómo serán nuestras reacciones si es que nos dan rienda suelta, tomando en cuenta que nunca las abstenciones vienen acompañadas de mesura; siento que, en lo particular, nosotros los tragones estaremos salivando cual pavlovianos caninos, desesperados por encontrar todas esas garnachas de cualidad indiscutible de barrio a las que no les henos hecho los honores en todo este tiempo.
Revisaremos los bolsillos y los más afortunados habrán guardado algunos billetes para solventar el gasto, esperando con todas sus fuerzas que doña Carmen no le haya subido demasiado a los tamales o don Cuco tenga a bien ser moderado a la hora de cobrar las quesadillas. La oferta y la demanda no habrá tenido mejor ejemplo que el que protagonizaremos en unas semanas, emulando quizá, las filas hechas en la gran depresión.
La contraparte también estarán tronándose los dedos, pues no hay garantía que todos tengamos dinero para invertir en sus manjares. Y por muy optimistas que seamos, la promesa de crear dos millones de empleos, se ve muy lejana al menos en el corto plazo, eso sí, perder medio millón fue muy fácil. Peripecias del capitalismo dependiente del que nos ufanamos cuando tenemos para gastar; cuando no, no. Salud
Beto

lunes, 26 de junio de 2017

Relatividad a tiempo

Este simpático viejito, vivió muy bien
de sus relativas rentas. Foto:Taringa
Por fin llovió como dictan los cánones; es un dulce reencuentro con el tintinear de las gotas en contra del pavimento, cuando esto significa que bajará la temperatura sólo apta para pollos rostizados. Resulta inhumano, además, recostarse en un colchón que ha ido acumulando involuntariamente fluidos durante casi tres meses.
Pareciera que no les llegó el memo a las nubes de que se festejaría el día de San Juan, al menos no llegaron a ésta muy maltratada fresópolis; no tengo idea de cómo lo hayan pasado en Guanajuato, si abrirían las compuertas de la presa o no, en fin, el caso es que o nosotros tenemos otro de esos errores casi imperceptibles en el calendario o a la naturaleza, eso le viene guango.
¿Qué quiero decir? Pues que al parecer el dicho popular de que "siempre llueve en San Juan", vino a cumplirse veinticuatro horas después. Aquí podría echarle la culpa al calentamiento global o a la hipercontaminación del aire con los autos o a los tiraderos de basura a cielo abierto o a la tala indiscriminada de árboles... anoten quienes sepan más.
Pero, ¿qué tal que es tan sólo una más de nuestras erratas debido a nuestro geoantropoegocéntrico deseo de ser lo más importante del universo? ¿Qué si no fuera cierto que el tiempo es más una invención que una dimensión? En este pequeño planeta que viaja en el universo como rémora del sol, reitero, a la naturaleza le vienen guangos nuestros calendarios. Salud.
Beto

lunes, 20 de febrero de 2017

En vísperas de empezar a correr

Se solicita lugar así para caminar.
Foto: Baer
Salí muy temprano a colectar mis saludos matutinos a paso vigoroso, no sin antes pasar la primera etapa de mi lucha interna en contra de la flojera; es cierto que tengo consciencia sobre los beneficios del ejercicio en esta edad que ostento y también, que he sido durante varios años promotor involuntario de la salud ajena por medio del movimineto.
Sin embargo, aunque parece que he ganado cierto ritmo en la rutina andarina, también lo es el hecho de que cada día me resulta más complicado convencerme de que hacerlo solo es mejor que estando mal acompañado. Quizá sea la envidia de ver a matrimonio jóvenes, señores grandes con sus parejas o madres e hijas llevando a sus cánidos de paseo.
Pero sigo firme aunque esta firmeza semeje más a un retoño de ficus que a la de un roble. La verdad es que los difíciles son los primeros pasos, puesto que ya cuando voy por el segundo "buenos días" todo se transforma en un trámite más cómodo. Casi paso lista de asistencia pero sería inútil, no porque no me sepa los nombres de mis compañeros de travesía, sino porque siempre llegan.
Hoy, como sea, ya la libré; el chiste será realizar un trabajo mental para que mañana me levante con el ánimo suficiente y pueda ver otra vez, los rostros que se han vuelto familiares y los que se han ido sumando en mi diario trayecto. Por cierto, pese a que mi memoria no tiene ya la misma capacidad de retención, me di cuenta de que el señor de los jugos no estuvo. Falta y salud.
Beto

lunes, 13 de febrero de 2017

¿Un complot?

07:12 No, no usé filtro, es el mugroso humo.
Foto: Baer
Sorprendentemente las ganas de salir a hacer ejercicio no han mermado, aunque las sábanas canten mi nombre como en una oda a Homero; ya logré amoldar los tenis de tal manera que parecemos uno mismo, la ruta está más que comprendida en tiempo y en forma y el objetivo de empezar a correr en abril parece cada día más cercano.
Pero la naturaleza humana parece estar en contra de que mejore mi condición física; de sí, los fines de semana se vuelven conflictivos por la disyuntiva en la que suelo meterme, ya que por costumbre, son días de descanso y esto del ejercicio se está volviendo una labor, un compromiso, por lo que los sábados deben tomar el cariz una tarea lúdica.
¡Y no sólo lo que yo pueda sentir o pensar se interpone! Apareció como de la nada una nata de humo que ha estado reventando mis pulmones durante dos noches consecutivas, idea imagino, de alguien que no tiene ni la más básica responsabilidad para con los demás. Tenía que ser justo en esta etapa del año en que el frío no deja elevarse partículas más densas que el aire.
¿Por qué sé que es obra humana? Ha comenzado a la misma hora y el humo huele a madera quemada, lo que puede tratarse de un incendio en campo abierto o de una inmensa fogata; no tengo una idea clara de dónde se origine, pero inunda toda la colonia donde vivo y hoy, se mantuvo hasta el amanecer. De verdad, se debe ser un verdadero imbécil para contaminar de esta manera. Salud, casi.
Beto
Pd. No salí a caminar.

lunes, 5 de septiembre de 2016

De gustos a gustos

En gustos, todos tenemos un
monstruo interior. Foto: Google
Una semana muy agitada para la afición colectiva nacional ha pasado, la muerte ronda los camerinos de famosos del espectáculo y ha tomado a varios que fueron, en su momento, glorias del cine, de la televisión y/o de la música. Personas que supieron ganarse un trato preferencial en vida, pero que a la hora de su partida no lo vieron reflejado, simplemente porque era el momento de otro.
Así como en el fútbol, las personas como las jugadas, no son en sí mismas polémicas; son las opiniones encontradas que se tienen de ellas las que producen discusiones. A unos pueden parecerles buenos, oportunos y artísticos y a otros, malos, inoportunos y "chambones". A esto debemos aunar nuestra natural tendencia a venerar lo sencillo y corriente.
Y lo hacemos porque representa una menor dificultad para explicar el porqué nos gusta... o al menos eso debería ser en teoría. Si alguien produce cosas que requieren una atención mayor a cinco minutos, que necesitan referencias que traspasan nuestras fronteras académicas y, peor aún, exigen investigación, tiene un handicap para entrar en nuestra lista de favoritos.
Pero fuera de valoraciones sobre lo que debería gustarnos o no, el fenómeno reiterativo es en esencia, la necesidad de imponer lo que nos parece "bueno" por sobre el gusto de los demás. Manejo preverso de la conciencia social o manipulación dirigida hacia el consumismo, la lucha encarnecida por defender una figura famosa supera lo surreal.
Sin tener en absoluto la autoridad moral, me atreveré a sentenciar (algo que no es mi estilo): si en nuestro interior tenemos la necesidad de defender un gusto en contra de los demás, significa que no estamos muy seguros de tal gusto; por el contrario, si "tenemos" que atacar a ultranza el gusto ajeno, entonces muy dentro de nosotros, tenemos ese "gusto culposo". Para pensarse. Salud.
Beto 

lunes, 28 de marzo de 2016

Juana Inés

Por fortuna, perdimos una buena ama
de casa. Foto: UANL
Se apuntaron un diez y como lo había decidido, lo disfruté mucho; está visto que en este país somos capaces de hacer buenas producciones. Desde los avances se notaba que las actuaciones y la dirección de la serie traerían consigo la aprobación de quienes tuvimos la suerte de verla y conste que pocas veces me entusiasmo con un programa de televisión.
Además de ser un episodio de nuestra historia, adquiere actualidad desde el momento que retrata situaciones que aún, a quinientos años de distancia, siguen repitiéndose. La supuesta igualdad jurídica de la cual deben gozar las mujeres, aún no se aplica en su totalidad pues la visión no ha cambiado por puntos de vista que distan de ser productos de la razón.
Antes de ser Sor, Juana Inés debió enfrentar una sociedad que implantó la inutilidad femenina fuera de los confines de su casa, que la arrinconó en una serie de tareas intrascendentes, repetitivas y nunca remuneradas. Condenada a ser reconocida únicamente una vez al año o en los lacrimógenos melodramas de Sara García.
No cometeré el error de suponer que de haber sido hombre, la décima musa hubiera tenido el reconocimiento inmediato de una época en la que portar vestido era signo de vacuidad y motivo de discriminación de las decisiones políticas y sociales, puesto que de haber nacido macho, nunca hubiera tenido ni la sensibilidad ni la inteligencia de escribir lo que escribió. Salud.
Beto

lunes, 4 de enero de 2016

Tardado, pero con ganas

Por mucho que lo parezca, la carga
sí es pesada. Foto: Baer
Vuelto loco y con más de tres meses de ausencia, regreso a este espacio con (no voy a adornarme) los mismos bríos que cuando lo dejé de lado; peor que conste que no fue una decisión que haya tomado sin pensar en ustedes, mi docena de lectores (ya habían aumentado dos) de hecho, en nada pensé y me dejé llevar por las circunstancias del momento.
Propúseme entonces hacer mi mayor esfuerzo por mantenerme en un lugar que, ni me convencía ni me convenía, por salud mental, pero la necesidad es mucha y había que atorarle con patriótico desdén a mis básicos intereses. Es lo malo de haber nacido pobre, mantenido una vida austera, negar mis ímpetus pequeño-burgueses, pero gustarme las comodidades.
Lo bueno es que acumulé algunas cosas que pueden ser contadas y que iré desmenuzando en los próximos días; el anecdotario del melodrama sufridor nacional no parece tener fin. Lo menciono pues se habrán dado cuenta que, por mucho esfuerzo que hacemos todos, queda la sensación de que las fiestas (cualquiera de ellas) han ido desangelándose como cuando un árbol muda sus hojas en otoño.
Eso sí, más de alguno gozará de la presencia (real o virtual) de más de un entusiasta que manda buenas vibras y anima con frases -propias o no- a seguir en la brega para mantener conmemoraciones y esperanza. Y que, por horrendo que se presente el futuro, no cejan en su empeño de sacarnos, al menos, una sonrisa. Yo cuento con varios amigos así; a ellos, por todo lo que me desearon, les deseo el doble. Salud.
Beto (BdI)

lunes, 30 de marzo de 2015

Granitos que forman muros

Reflexiones" Steve Hanks.
Foto: Rossana Ramos
Como alguna vez dijo Carlos Monsiváis con respecto de la caricatura: "como estoy negado para dibujar, me dediqué a coleccionarlas"; a mí me pasa algo similar con la pintura. Debo aclarar que no fue hasta ahora que la facilidad de visitar vitualmente los museos del mundo y/o la actividad de algunos entusiastas en la red que suben fotos de pinturas famosas, que puedo apreciarlas.
Y lo agradezco sobremanera, porque sería poco menos que imposible que me trasladara hasta el Louvre por ejemplo, para darme una baño de cultura mundial. Así pues me he estado ahorrando un dineral en boletos de avión ¡y no se diga en la compra de obras de arte! Con la gran ventaja de que puedo, inclusive, discriminar lo que he de bajar a mis archivos según mis muy particulares gustos.
Éstos algo fuera de toda vanguardia, sin ser evidentes panfletos, van delineando una colección acorde a la concepción de arte que manejo desde hace algunos años, es decir, deben ser obras que me cuenten alguna historia. Requisito indispensable para que yo pueda respetar el trabajo pictórico de alguien, sin que necesariamente sea o no famoso. Perdón admiradores de Warhol.
Pero más que a las páginas de las instituciones dedicadas a la preservación, curación y difusión de la pintura, es menester agradecer a los particulares que, como Rossana Ramos, se toman el tiempo de integrar y explicar en sus páginas, las producciones que nos ayudan a los pobres mortales a conocer un poco más sobre lo que se hace en el mundo. Rossana, soy tu fan. Salud.
Beto

Repetir patrones

La costura retrata mejor lo que son los patrones. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. D iría la costurera. Y mientras no sean los que ...