lunes, 17 de agosto de 2026

Haría lo que fuera

Por un simple deseo, solemos perder
lo que tenemos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Grito de necesidad. Como parte de la cultura, lo heroico aparece en la carencia de lo mínimo indispensable, según prive la idea que mueva a un grupo, en otras palabras, habrá quienes se levanten en contra de una tiranía por la falta de infraestructura económica, laboral o de transporte de servicios públicos como agua, gas o electricidad y aquellos que mueren de hambre, ésta última motivo de varias revoluciones armadas. Un ingrediente que aparece en todas las escenas de necesidad es la desesperación; hay niveles en nuestro estado de ánimo donde podemos medir nuestra capacidad de reacción, según el tiempo que hayamos soportado una desigualdad o lo que consideremos una injusticia y está también el detalle de que seamos las víctimas o lo sean otros.

2. Ofrecimiento desinteresado. Pocas veces lo mencionan quienes verdaderamente están dispuestos a ayudar sin esperar algo a cambio, ya que no necesita reconocimiento social aquel que se siente bien viendo a otro estable o progresando; desde la atribución a Voltaire (que en realidad acuñó la escritora británica Evelyn Beatrice Hall para resumir la forma de pensar del filósofo francés) de la icónica frase «no estoy de acuerdo con lo que dices pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo», tenemos la mejor referencia sobre la disposición de algunos a ayudar casi exigiendo el anonimato, sin escatimar esfuerzos. Visto desde una plataforma romantizada, esperaríamos tener muchas personas así, pero quizá ahí está el problema, quisiéramos tener, no ser una de ellas.

3 Amenaza obsesiva. Una sociedad insegura, como nos hemos aferrado a creer que es la nuestra y no, no me refiero a que sea sólo un problema de apreciación, la inseguridad existe pero no es un fenómeno 24-7 perpetrado por todos los habitantes existentes, representa un problema que ataca a todas las estructuras del país, pues aumenta la desconfianza en instituciones e individuos de manera recíproca, ya no se encuentra consuelo en ninguno de los rituales socialmente aceptados y pocos se animan a emprender negocios porque sienten que sólo estarían trabajando para mantener las necesidades de delincuentes o, en ocasiones, de policías; inseguridad e incertidumbre van guiando nuestro camino con la única opción de conformidad soportada en frases sueltas de resignación disfrazada de esperanza.

4. Imaginación febril. El deseo nunca es buen consejero, pone en nuestro ojos esas anteojeras que nos obligan a ver una sola cosa y a ir en esa dirección; para colmo, la visión unidireccional provoca que creemos historias más allá de nuestras capacidades físicas, lo que nos lleva a cometer actos heroicos o los más estúpidos. En ambos casos, solemos ser víctimas de la temporalidad, pues ella es una combinación de urgencia con insensatez, la primera vista desde la necesidad y la segunda, desde los recursos disponibles. Otro punto en común en ambos es que suponemos que nuestras acciones, si son «buenas», no traerán consecuencias y al no resolver ese pensamiento en el corto plazo, las historias se acumularán hasta volverse una obsesión. Salud.

Beto.

lunes, 10 de agosto de 2026

Lo masivo no es comunicación

En una relación epistolar, las palabras se escriben
de una por una. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Faltas a lo establecido. Con perdón de Marshall McLuhan, Antonio Paoli o Fátima Fernández, pero voy a atentar en contra de todo lo buenamente establecido; los puristas pueden hacer leña de este escrito si es preciso, sin embargo, tomen en cuenta que lo que lean en los siguientes renglones, es con toda la buena voluntad del mundo. Antes de que vuelen las lanzas y se disparen las flechas, pongamos a la consideración de todos que vamos a observar al fenómeno comunicacional desde los ángulos conocidos, es decir, desde los actores y sus medios, inclusive en lo referente a las actuales tecnologías que implican la inmediatez y el almacenamiento virtuales además de la supuesta invención de los lenguajes multimedia que se superponen a la información de uso eventual al conocimiento permanente.

2. Intercambio uno a uno. Un punto básico para entender el concepto de comunicación es que el entendimiento se da en dos vías, pero únicamente entre dos entidades en circunstancias similares, tanto en cantidad como en calidad; en palabras mundanas, la comunicación es factible, en realidad, entre dos individuos y nada más. Si acaso puede darse cierto entendimiento, pero nunca un diálogo, entre un individuo y una multitud, pero eso sería más que una respuesta, una reacción, lo mismo entre una compañía teatral y sus públicos, un equipo deportivo y los asistentes a verlo o simplemente entre subgrupos dentro de una reunión informal con veinte personas. La razón es muy simple, los seres humanos no somos capaces de separar y comprender más de dos sonidos, menos responder. La música no cuenta.

3. Dos ojos, dos orejas, una garganta. Viéndonos optimistas, supongamos que existe alguien que puede captar tres, cuatro o los que gusten, pláticas por parte de interlocutores al mismo tiempo, ordena y clasifica los datos que le prodigan y capta las micro señales faciales que apoyan sus discursos, pero ¿será capaz de responderles al mismo tiempo con eficiencia? Ni siquiera podría pensar en una respuesta que resumiera todos los temas y dejara satisfechos totalmente a quienes intentaran platicar con él. Dicen que las mujeres sí pueden, pero el caso al momento de responder, sería el mismo. Ya en otro momento disertamos sobre este detalle al que considero una cuestión de conceptualización, pero en esta ocasión no se trata ni de capacidad, sino de disposición evolutiva para comunicarnos.

4. La base auditiva. Las mujeres sabrán sobre lo que mencionaré, la audición es el sentido que las féminas manejan mejor, algo así como un detector de sonidos y sus variantes, lo que es primordial para saber entender e interpretar lo que se escucha; las palabras suelen tener cierta sonoridad en diferentes contextos y la atención, por lo tanto, es mejor que en la parte masculina. Pero con todo eso, como ya afirmamos líneas arriba, sólo son capaces de responder a una conversación a la vez, es una acción que no permite trucos puesto que está el detalle de que hablar se hace pronunciando una palabra tras otra, al igual que cuando escribimos una carta, se pueden enviar varias al mismo tiempo a diferentes lugares, pero se leerán de una por una y la respuesta será igual. Salud.

Beto.

lunes, 3 de agosto de 2026

Las gestiones

Todo tiene un origen detectable.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. La idea original. No se trata de crear de la nada, la originalidad también abarca el manejo de la información desde un punto de vista distinto a lo que se haya manejado hasta nuestros días, una mejora, un pequeño cambio, otra perspectiva pueden ser considerados originales puesto que con ellos podemos iniciar un nuevo camino. Y más importante que el cómo usamos las cosas, está el cómo las explicamos, puesto que de lo que se trata es de lograr la aceptación por parte de los demás para que conformen un público específico o sea uno general; a veces una adecuación nos permite tener la atención de personas que no teníamos contempladas, lo que a su vez nos abre las puertas de lugares a los cuales ni siquiera habríamos imaginado tener acceso, acción que nos llevaría a pensar en nuevas adecuaciones.

2. Plasmarla de alguna manera. Si hablamos de planes, pensamos en gruesos mamotretos que van definiendo paso a paso, los conceptos con los que calificaremos las intenciones de las acciones que queremos llevar a cabo, mientras que los elaborados para el día a día, son ideas de palabra fácilmente modificables al vuelo, dado que su importancia nos permite una adaptación casi instantánea si se requiere de un cambio, ya sea de concepto, de lugar o de número de personas y es ahí, donde podemos distinguir a la institucionalidad de la cotidianidad. En la segunda opción decíamos que basta mencionarlo, escribirlo en una notita de papel y su parte formal será el calendarizarlo, mientras en el primero, podría estar acompañado de un manual de operaciones.

3. La búsqueda de recursos. En una ciudad, un estado o un país, el dinero circulante es todo lo que hay para todos sus habitantes, entonces para que unos puedan tener mucho, es necesario que otros tengan poco, es una ley económica en cualquier sistema que haya existido, por ello, para que una empresa pueda arrancar y sostenerse, se requiere que una parte de ese circulante pase de las manos que lo tienen a las que lo necesitan. Las negociaciones pueden ser muy variadas con personas u organismos de distintas naturalezas con consecuencias particulares; la cantidad a solicitar es determinante para saber con quién negociar y cuánta capacidad de pago tenemos de acuerdo a los intereses que cada entidad ofrezca, lo que nos obliga a evaluar esas posibilidades.

4. La inefable venta. Para los que suponemos estar negados para vender, esta parte de un negocio resulta traumática, hasta el momento en que recibimos un pago por un producto que estemos ofreciendo; pareciera que todo en el entorno se vuelve más amable, dejando atrás las sensaciones que nos dejaron las negativas anteriores. Vender (o venderse a uno mismo) debería significar siempre el otorgar el servicio de acercamiento de un producto necesario a alguien que va a apreciarlo en su justa medida, es decir, que sabrá distinguir entre la adquisición de un florero y una enciclopedia temática o un automóvil de lujo, no nada más por el precio, sino por el beneficio específico que cada producto le dará, sin confundir cada propósito. Salud.

Beto.

lunes, 27 de julio de 2026

Conciencia turística

No todos los talentos son llevados hasta
las grandes esferas. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Descubrir los propios lugares. Hace varios años, Paco Ignacio Taibo II dijo en uno de los programas de televisión que conducía «todos los días caminamos sobre la historia, el chiste es saber en dónde está»; en cada uno de los poblados que componen este país, hay eventos dignos de relatar, con poca o mucha ingerencia para todos o más o menos trascendentes por haber involucrado a figuras de poder, el caso es que la identidad de cada lugar se conforma con los relatos que se crearon a partir de hechos o surgieron de la imaginación de sus pobladores. Esos relatos son los que va a atraer a los potenciales visitantes pues, con ellos damos a entender que todo el mundo puede ser parte de nuestras historias ya que, al conocerlas, les daremos los motivos para sentirse como en su casa, con el mismo ambiente y responsabilidad.

2. Conocer anécdotas. La vida es el único «plato fuerte» que se adereza con historias personales de quienes, desde sus particulares trincheras han establecido sus condiciones para disfrutarla suponiendo que su versión es la mejor; cada uno cocinamos nuestras vivencias según la «estufa» que tengamos, porque los condimentos están al alcance de todos, con la diferencia de que, por sus presentaciones, unos son más caros que otros. En este sentido, la anécdota es siempre el postre que no necesariamente significa el final del ágape, podría decirse que algunas reuniones se rigieron por esta forma de historias sin que se les acuse de «poco nutritivas»; quizá tenga la misma condición que el chisme, entre más condimentada esté, mejor seré el sabor que deje.

3.Quién soy aquí. Los irapuatenses no vivimos en un espacio que consideremos turístico, no porque no tengamos lugares dignos de serlo, sino porque no tenemos presentes las historias que nos hicieran considerarlos de esa manera; la infraestructura es importante, pero lo son más las narrativas que se van tejiendo en torno suyo, así una casa vieja puede convertirse en «antigua» e incrementar su valor narrativo, una calle fundacional no sólo será la primera, sino el espacio donde nacieron los sueños o un parque no nada más será recreativo, sino también el marco de algún tórrido romance. Teniendo algo que contar, seremos partícipes de las andanzas que los antepasados realizaron por las mismas calles en las que diariamente deambulamos.

4. Dejar huella. ¿Qué es lo que cada uno de nosotros estaría dispuesto a dar a cambio de figurar en la historia? Eso implicaría tener fama y fortuna que no necesariamente quiere decir muchísima gente y dinero, hay niveles y formas de fortuna. Es posible que todos tengamos el ideal de ser recordados después de muertos al haber realizado algo extraordinario, que tampoco significa impresionar a todo el orbe; podríamos pensar en tener un reconocimiento local, donde nos conociera un sector y poder vivir dignamente, que para los tiempos que estamos pasando, eso ya es un triunfo. Lo cierto es que en algún momento los reflectores nos tocarán y quizá nos asocien con el lugar en el que habitamos que, al final, es el que perdurará después de que hayamos partido. Salud.

Beto.

lunes, 20 de julio de 2026

No soy de aquí

Nos traemos algo de los lugares
que visitamos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Por nacimiento. Ésta es la razón por la cual en varios momentos me he mostrado ajeno a una tierra que me recibió con una pléyade de novedades siendo yo muy chico, aunque ya tenía noción de bien y de mal; me costó trabajo adaptarme, quizá porque en el fondo, tenía la idea de que volveríamos al lugar que vi desde mi nacimiento y con esto me refiero a la colonia, porque casas, al menos conocí tres. Creo que ésa es la constante hasta hace doce años pues, si bien como familia mantuvimos a Fresópolis como nuestra «base de operaciones» el «cuartel general» sí cambió de sede en varias ocasiones, aunque la zona siempre ha sido la misma; en realidad sí podría hablar de haber tenido un lugar específico para crecer.

2. Sí por convicción. Cambié de escuelas y casas, por lo que el arraigo me llegó algo tarde por la vía menos pensada, porque estuvo determinada precisamente por esos cambios, ya que el necesitar pertenecer a algo, me dispuse a defender los eventuales colores deportivos empezando en la secundaria donde la adaptación tuvo que darse año con año, debido a que nos cambiaban de salón en cada curso. En la prepa ya pertenecí en dos periodos a la selección de voleibol, por lo que el arraigo fue un proceso más amable y con una buena razón de ser. En la universidad, se detonó la pertenencia, quizá porque se trataba de la última estancia real, con derechos y obligaciones, en la que los compromisos se hicieron con personas cercanas y no con instituciones.

3. Sino de muchas partes. Cada lugar en el que he vivido tiene un sabor especial que si bien han dejado una imagen con la cual manejarme, todas están conectadas por medio de una sensación que he cultivado durante bastante tiempo, la de tener que valerme por mi cuenta; pasar la mayor parte del tiempo como el «extranjero» ha desarrollado en mí la habilidad de adaptación que si bien, no me ha hecho pasar por «natural del lugar», tampoco me ha impedido mimetizar alguna parte de mi comportamiento con el de los que me rodean. Eso me ha permitido, más que el hacerme un archivo de comportamiento de cada región, el fabricarme una especie de resumen que sirve para adaptarme a cualquier lugar al que voy, usando la broma como herramienta principal.

4. Como buen mexicano, Una paráfrasis negativa de Chavela Vargas sería que no diré que nací donde me dio la gana, pero sí que me recreé en cada espacio que he ocupado; sin presumir que lo anterior haya sido desde cero, a lo único que le tendría temor sería a no haber sido un digno embajador de León, Salamanca, Juárez e Irapuato, sin contar con mis orígenes de Silao y la hermana república de Izúcar de Matamoros, Puebla; no sé si sea exacto pensar en una amalgama de comportamientos que dieron como resultado lo que soy, lo que sí me atreveré a afirmar es que apostaría a que todos pasamos por procesos en los que tomamos referencias de aquellos que estimamos tanto de aquellos que no nos importan del todo, pues así sabemos lo que queremos ser y qué no. Salud.

Beto.

lunes, 13 de julio de 2026

La calle

A veces nos despertamos pensando que
vivimos en el caos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Como entramado social. A la calle se le ha visto de formas tan diversas que hasta motivo teatral o cinematográfico ha sido, también se han creado historias de terror en su entorno y hasta podemos convertirla en cancha de fútbol; los saludos matutinos o las despedidas nocturnas van y vienen al ritmo de la costumbre, podemos verla como un lienzo o una película donde retratar lo que más nos gusta o más nos aterra como en un cuento de Edgar Allan Poe. Podemos usarla como un ejercicio de orientación y ubicación poniendo a prueba nuestra memoria, para lo cual nos serán de gran ayuda la tienda de don Pepito, la verdulería del gato guapo o la panadería de la glorieta, según hacia dónde queramos dirigirnos cada día.

2. Como rutas de viaje. Nunca me he manejado por los nombres de las calles para orientarme, a menos que sean las más importantes o las más conocidas, como la avenida Guerrero, el boulevard Díaz Ordaz o el Lázaro Cárdenas, de ahí en fuera, prefiero guiarme por referencias como gasolineras, panaderías, cafés y otro tipo de negocios fácilmente detectables. Los monumentos también me son útiles, pero los dejé al final porque son relativamente pocos y su radio de referencia es reducido. Para los que les gusta tomar, quizá les sirva la localización de las cantinas, para los demás, podríamos pensar en centros culturales como el CREA, las casas de la cultura o los andadores Sor Juana y Juárez, que éstos todavía son calles.

3. Salón de baile. Cuando hay una buena razón y un buen acuerdo entre vecinos, una calle puede ser una excelente pista de baile considerada propia por todos y donde los recuerdos adquieren el mejor significado. Desde posadas hasta quince años, la apropiación no puede ser más que el mejor trato de vecindad entre los participantes y dado que un permiso municipal es más barato que un salón, eso deja un mayor margen para los elementos de la fiesta o para pagar otra hora de música. Es en estas circunstancias donde hacen su aparición los mejores pasos de baile de aquellos que se saben los mejores bailarines del barrio, que se hicieron en situaciones similares, ya fuera el cumpleaños de la abuela o un dieciséis de septiembre organizado por el tío que fue bracero.

4. Zona de riesgo. Lo primero que pensamos al enfrentar a la calle es que está llena de desconocidos entre los cuales se esconden aquellos que sólo buscan aprovecharse de los demás; están también los autos conducidos por inconscientes que suponen tener en exclusividad, el derecho de tránsito por lo que las leyes les parecen opcionales; su construcción tampoco ofrece mucha seguridad que digamos, baches en los arroyos, grietas en las banquetas, anuncios publicitarios viejos desgajándose o a punto de caerse y construcciones a medias que con cualquier ventarrón se les desprenden partes. Temer es un verbo que conjugamos todos los días porque el código postal nos define socialmente dado que no nos trasladamos igual pues podemos salir bailando. Salud.

Beto.

lunes, 6 de julio de 2026

Los enceres domésticos

En toda actividad doméstica, debe privar
la limpieza. Foto: BAER vía Meta IA

Irapuato, Gto.-

1. Signos de crecimiento. Uno de los indicadores de que vamos alejando la cabeza del suelo, es que adquirimos pericia en el uso de las herramientas del hogar y son precisamente ésos, porque con ellos empezamos a medir nuestra estatura, nuestro alcance y nuestra fuerza, ya sea por medio de juegos o porque debemos aprender a usarlos; algunas veces quisimos asomarnos a ver qué tenía mamá en la tarja o si estaba bien usar una escoba como caballito, lo que nos sirvió de referencia para ver qué tan largos teníamos los brazos o si llegábamos a pasar el nivel del mueble sin un banquito de por medio. Quizá hayamos olvidado la satisfacción sentida cuando pudimos bajar un vaso del gabinete para servirnos agua de la jarra más pesada.

2. Y la madurez. Supongo que s todos nos explicaron qué era ser maduro en diversas formas, algunas entendibles de un jalón, otras no tanto, por lo que debíamos llenar la falta de información a golpe y porrazo; podríamos entenderla como una meta a la cual llegar por un camino de abrojos que debíamos transitar estoicamente, también, como un proceso en el cual mostrar equilibrio en etapas era lo importante. Cualquiera que fuera la explicación, estaba basada en lo que se esperaba de nosotros, no en cómo nos sintiéramos, visión dirigida a prevenir quizá que no fuéramos agredidos de alguna forma o que no estuviéramos molestando con tonterías, cuando lo que importa, es descubrirnos estables bajo cualquier contingencia.

3. Los de limpieza. ¿Cómo es que podríamos asociar, una escoba, un trapeador o una franela con el crecimiento mental y afectivo? La iglesia nos da una pista con Martín de Porres, el famoso «fray escoba», quien más allá de ser un guerrero que agarrara a escobazos a los infieles o presentarse como un ser resignado a su destino, tuvo entre sus manos un instrumento que le permitía escuchar a su entorno mientras realizaba una tarea cotidiana. Más allá de juntar o quitar polvo, los instrumentos de limpieza pueden simbolizar cierta paz interior, lo que se logra por tener el espacio que nos rodea en orden. Hay quienes, incluso, llevan sus arreos de limpieza a todas partes, obviamente en tamaños especiales para viaje, seguramente porque gustan de su estándar de orden.

4. Como una olla. A las emociones hay que cocinarlas a fuego lento, dándoles su tiempo de cocción propio, los recipientes con los que contamos pueden ser de barro, de aluminio o de acero inoxidable, de acción pausada o express, pero debemos tener algunas consideraciones, el tiempo de reacción de nuestra «olla» hará que, si no tomamos en cuenta a los demás, pueden aburrirse de nosotros o espantarse por nuestra posible explosividad. Otro punto es que cada uno tenemos una capacidad que no conviene rebasar puesto que podemos romperla o averiar sus empaques y una olla descompuesta o sirve para nada o queda nada más de adorno. Último punto, nunca debemos olvidar que el principal condimento de cualquier guiso es la paciencia. Salud.

Beto.

Haría lo que fuera

Por un simple deseo, solemos perder lo que tenemos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. G rito de necesidad. Como parte de la cultura,...