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| Las viejas glorias no nos definen, aunque enmarcan lo que ahora hacemos. Foto: BAER |
1. La generación del futuro. Es la imagen más utilizada para contar historias, principalmente en el cine, supongo que para difundir el sueño americano, porque el no depender de otro para crear un imperio parece ser su máximo valor, mientras que en el cine mexicano, un self-made man no es muy bien visto ya que, por lo general, son malvados; las concepciones sobre cada uno se basan en lo que sucede en las calles, porque del otro lado del río Bravo suponen todos que hasta en los lugares más decadentes hay oportunidades, sin embargo, en las de un país en vía (eternas) de desarrollo, lo único que hay es perdición. Un rasgo que los hace iguales, es que toman las riendas de su vida y fijan sus acciones para aliviar su situación de manera permanente, bien (EU) o mal (México).
2. Entrenado en el trabajo. El aprendiz es visto con reserva en todo lugar, ya que ganarse la confianza de los ya establecidos es cuestión más de confidencialidad que de sabiduría y destreza manual; en cada empleo hay una manera de hacer las cosas, impuesta por aquellos con ascendencia sobre los demás por tener más años de antigüedad. Claro que las jerarquías tendrán su estilo propio en cada espacio dependiendo del tamaño de la empresa, pero siempre tendrán como parámetro de confianza a la discrecionalidad, tanto vertical como horizontalmente en los organigramas; así, hay que pasar un periodo de prueba en el que no sólo estarán observando las habilidades laborales, sino también y más importante, las sociales.
3. Probado en las canchas. Por lo general corremos detrás de un balón, ya sea para patearlo o para golpearlo con las manos, como un objeto para mostrarnos que mantenemos un buen nivel competitivo y buena salud, además de ganar unos puntos; si vemos a la actividad física como una preparación y a la deportiva como un simulacro, ambas para la vida, entenderemos que cualquier entrenamiento nos va a moldear el carácter y definirá la manera en que daremos respuesta a los problemas cotidianos, calibraremos éstos en una escala de dificultad y adquiriremos confianza y destreza para mejorar los tiempos de su resolución. La cancha puede ser un universo aparte por un lapso importante de nuestras vidas, también puede transformarse en el medio por el cual convertirnos en mejores personas, que es lo ideal.
4. Jubilado sin honores. Los reconocimientos son para aquellos que hicieron algo relevante y que tienen muchos cuates con poder para que los homenajeen como se merecen; la parte de los conocidos es la más importante porque sólo sirven al ego (y por tiempo limitado), tener muchos conocidos pero con poder de convocatoria limitado o nulo. La mayor parte del mundo laboral se retira sin reconocimiento alguno, simplemente de ja de trabajar y, si le va bien, recibe una pensión supuestamente proporcional a los años de trabajo, no hay palabras de despedida por parte de alguna autoridad, no hay un acto protocolario, menos un trofeo o diploma que dé fe que a alguien le importó su existencia. Queda esperar que la vida siguiente no sea tan abrumadora que no sean capaces de soportarla. Salud.
Beto.






