lunes, 2 de marzo de 2026

La capacidad de asombro

No es necesario que pase algo extraordinario
para poder asombrarnos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Recurso natural no renovable. Hay rasgos de la personalidad que, a fuerza de burlas y ataques, hemos convertido en casi pecados capitales, lo contradictorio es que intentamos preservarlos en la niñez como si de verdad fueran un tesoro para después erradicarlos como si nos estorbaran; ¿por qué no los preservamos en la edad adulta? Yo sólo tengo una respuesta: porque, por flojos, no hemos aprendido a relacionarnos con todo tipo de personas y pretendemos que todos se comporten como nosotros lo hacemos. Un caso muy claro es la ingenuidad, la cual desde edades muy tempranas se toma como tontería, sin embargo, quien la trata de esa manera tiende a relacionarse con los demás basándose en bromas, que ellos tienen la obligación de entender y quien no lo hace, debe aprender aunque sea con burlas.

2. ¿Son una pérdida? El esquema anterior nos hace perspicaces, quizá sólo suspicaces y de ninguna manera, mejores que alguien ingenuo, al que si lo volvemos como nosotros nos haría parecer cínicos; quizás hayan escuchado a alguien decir que su niña/o «perdió la inocencia», pero nunca escuchamos en qué se convirtió, suponemos que en alguien «normal», sin embargo, si eso fuera bueno, ¿por qué lo lamentamos? Tratamos de justificarnos diciendo que lo permitimos para que no vayan a aprovecharse de su ingenuidad, claro que hay gente estúpida que vive de aprovecharse de los demás, pero una cosa es alertar sobre engaños y otra, sugerir que ser ingenuo es malo. Reitero que nos falta paciencia para tratar con alguien sin malicia, paciencia para no caer en la tentación de «ayudarle» a salir.

3.Sentirnos mundanos. Quien afirma que ya nada de este mundo le asombra, padece de un cinismo generalizado y a veces involuntario impuesto por la ignorancia y el desdén por lo que no puede controlar, así que lo minimiza hasta el ridículo para no evidenciar su carencia; asombrarnos es el último bastión de nuestro gusto por estar vivos, aspecto que compartiremos con los demás mamíferos y con el cual manifestamos nuestra afinidad. A cambio de ello, preferimos pasar por hombres y mujeres de mundo, quienes ya lo vimos todo y que aseguramos, sin temor a equivocarnos, que nada hay nuevo bajo el sol; es cierto que mucho de lo que escuchamos y vemos ya lo habíamos experimentado antes, pero ¿qué hay de malo en repetirlo sin hacerles el feo? ¿Acaso no consumen telenovelas?

4. Vuelta a la candidez. No se trata de parar cada cinco metros y asombrarnos porque volaron mariposas o moscas o cómo es que algo tan pequeño como una hormiga pueda llevar por «grandes distancias» objetos más pesados que ella; recordemos que la relatividad está en ponernos en la perspectiva específica de lo que se está tratando o de quien lo está tratando, por lo tanto, el estar o parecer asombrado se ajusta a lo que realmente nos interesa, sin avergonzarnos de ello y sin menospreciar todo lo demás, por otro lado, asombrarse no es lo mismo que sorprenderse; algo nos asombra porque, de alguna manera, estamos al pendiente de ello, como un gol de media distancia al ángulo superior derecho por parte del delantero, el mismo gol nos sorprendería si fuera obra de un espontáneo. Salud.

Beto.

lunes, 23 de febrero de 2026

Costumbres adicionales

En el proceso de acostumbrarnos eliminaremos
lo que no nos gusta. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Acción fortuita. Adherirnos a una costumbre nueva depende de cuánto estemos convencidos de aceptar posibles cambios en las rutinas y con quiénes tengamos que realizarlas; generalmente la respuesta es positiva pues, para empezar, la curiosidad nos acercó y la apertura de mente haría el resto. Cada cambio está constituido de dos partes, como todo en la naturaleza, es decir, por cada ganancia hay una pérdida por inversión y ésta se da en tiempo, recursos y esfuerzo. Pero de eso nos damos cuenta con el paso de los años, puesto que en el momento en que tenemos la oportunidad de cambiar nuestras rutinas, responsabilizamos de ello a la casualidad, ya que nadie planea cambiar a menos que sea necesario por carencia, incomodidad o superación de facultades, circunstancias que no se presentan a diario.

2. Deseo cumplido. Gracias a la cantidad de información de toda índole a la que podemos acceder, es factible aficionarnos o ¿por qué no?, de enamorarnos de culturas ajenas a la nuestra, de ésas que nos permiten expresarnos sin tener que soportar la carga afectiva de los rituales (si practicamos de ellos) o de la cooperación en efectivo (si nos declaramos ajenos); entre estar dentro de asociaciones o fundaciones y estar fuera de ellas, la adición por lo que hacen determinará nuestro carácter, lo mismo que si nunca pisamos sus terrenos, pero al comprometernos a participar, al contrario de cambiar totalmente nuestros hábitos, reforzaremos algunos y modificaremos otros al darnos cuenta de que lo que hacen, no está tan alejado de lo que pensamos de nosotros mismos y los círculos en los que nos desenvolvemos.

3. La asistencia social. A estas alturas, esa forma de juntar dinero ya no es nueva, sin embargo, pareciera reinventarse año con año aprovechando la poca memoria que tenemos para la indignación; tanto las loterías como las cooperaciones voluntarias televisivas juegan con partes vulnerables de nuestra idiosincrasia, las primeras con el sentido de urgencia que nos ha rodeado por toda la vida a muchas generaciones y las segundas, con el sentimentalismo que despierta todo manejo melodramático que hacen de aquello que consideramos desgracia, aunque también nos hemos vendido la idea de los mejores guerreros. En ciento sentido, ambas prácticas nos permiten valorar de otra manera a las asistencias que de manera individual y anónima realizan algunas personas preocupadas por los demás.

4. El buen vecino. Debería ser aquel que con nadie se mete en problemas, que está dispuesto a colaborar en su colonia o barrio y que se toma el tiempo para denunciar lo que está mal en su entorno o de perdida, que tuviera uno de esos tres rasgos. Por desgracia, el no meterse en problemas se confunde con la indiferencia, ya que la definición que tenemos , la comparamos con el conflicto lo cual restringe el entendimiento de aquello que deberíamos resolver en comunidad. Asimismo, al colaborar lo equiparamos con la obligación y por su parte, a la denuncia la confundimos con acusación; lo que no hemos entendido es que hay diferentes niveles de compromiso que dependen del evento a enfrentar y el número de personas involucradas. Salud.

Beto.

lunes, 16 de febrero de 2026

El té de las cinco

Yo, en mi modalidad inglesa. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1.Costumbre lejana. Sólo lo había escuchado a manera de anécdota en pláticas con mi familia o visto en películas, lo cual me llamaba la atención como una curiosidad ya que al ser una costumbre británica, me parecía muy lejana tanto en kilometraje como en cultura; comencé el veinte de octubre pasado y nada en mi rutina diaria cambió aunque sí algo en mi estado de ánimo, nada químico, sólo la espera de que algo bueno pasará mientras paladeo la mezcla de la yerbabuena y la miel. Hay algo de paz entre trago y trago que permite pensar de otra manera en los asuntos cotidianos, algo así como si las obligaciones no lo fueran tanto y la diversión se prolongara hasta lo que debemos hacer por los demás; como costumbre tiene mucho de disfrutable puesto que puede convertirse en un buen pretexto para la auto conciencia.

2. Placer personal. Ya sea té o tizana, no puedo considerar a estas infusiones como bebidas «suaves» puesto que, a decir de los que saben, tienen una cantidad de cafeína semejante a la de una taza de café, algo que no me consta porque no me he dedicado a leer textos especializados en cada bebida, ni mucho menos a experimentar con ellas para separar sus contenidos; la verdad es que lo tomo porque me gusta, con mayor razón ahora que le adiciono miel, ya que tiene la fama de proveer protección para las vías respiratorias. Además del placer al paladearlo, está también el hecho de que viste un poco en las pláticas con amigos el decir que tomo té a las cinco, dando también la misma explicación que aquí. Por último, está el hecho de haber iniciado una costumbre por mi cuenta, no importa que sea prestada.

3.Fuente de ideas. Como ha venido dándose, el lapso de las cinco y las cinco y media de la tarde, viene a convertirse en una pausa para la reflexión que en algún momento pudiera compartir, lo que haría más interesante ese tiempo, por lo pronto, lo he aprovechado para imaginar temas con que cubrir este espacio sin que tenga que recurrir a la crítica del accionar gubernamental (lo cual es muy complicado evadir) o las barrabasadas que cometemos en la vida cotidiana, aunque esto último lo evito poco. Y es que, con salir un rato a la calle, puede obtenerse muchos datos para el señalamiento, la denuncia o la mofa, sí con la intención de mejorarlos, pero con un dejo de resignación e impotencia, que tampoco van a aliviarse consumiendo infusiones, pero al menos serán minutos productivos.

4. De verdad tomar té. En realidad, lo que hago son infusiones de yerbabuena y de manzanilla, lo que para los puristas no es té propiamente dicho, sino tizanas (supongo), pero para mí cumplen con su función de hacer una pausa en la tarde para ordenar mis ideas y los sabores combinados con miel, me gustan. Si acaso la curiosidad me llevara por otros derroteros y quisiera averiguar sobre la planta que dio una parte de su identidad a los ingleses y supiera sobre cualidades y dónde la venden, posiblemente empiece a exigir más sobre su preparación, por lo pronto, sin que esto sea una competencia para su majestad el café, seguiré tomando mis infusiones que, de alguna forma, me remiten a los cuidados que recibía de niño cuando la gripe atacaba; pretextos sobran. Salud.

Beto.

lunes, 9 de febrero de 2026

Nacen los mitos

Los mitos trascienden generaciones.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1.Inutilidad institucional. Prácticamente desde el momento en que fuimos capaces de intercambiar ideas, también necesitamos de contarnos historias para entender nuestro entorno y que los nuevos lo hicieran como los viejos para mantener una idea perdurable; la intención era conservar al grupo unido mediante un concepto que ayudara a mantener un estilo de vida. La mejor forma fue el crear seres fabulosos que pudieran realizar hazañas que el común de los mortales no pudiéramos hacer, al menos no sin ortopedia y deberían ser tan buenas que tuvieran que ser contadas por siempre. La división entre buenos y malos quizá no era tan marcada ya que los personajes a utilizar debían retratar las características observables de los modelos en los que estaban basados, es decir, los humanos.

2. Necesidad de notoriedad. El mito se crea para alinear conciencias y si llegan éstas a descubrir que no son verdad, pues se inventan otros y ya está; ¿quién los inventa? Seguro que no un individuo, en cada grupo social surgen subgrupos que irremediablemente buscarán el poder por todo tipo de razones y el que lo logren, depende de las historias que se inventen según el nivel de credulidad de la población. La vida de la humanidad está sujeta a la búsqueda de motivos para trabajar, para subsistir, para procrear, algunos de esos motivos se vuelven adictivos y crean verdaderos monstruos necesitados de sobresalir a como dé lugar, por lo que los medios estarán justificados por lo que suponen un fin supremo. En este sentido, sin importar lo que hagan o dejen de hacer, el fabricar un mito sólo les dará notoriedad.

3.Búsqueda de dominio. Uno de los caminos para obtener el control de un grupo social es la conformidad, si sentimos que algo nos satisface, difícilmente vamos a querer cambiarlo, aunque a veces eso que nos conforma, sea sólo una idea que nunca se hará tangible. Tienen los mitos una utilidad innegable, no muy grata por lo general, pero utilidad al fin que tiende a la unificación en la concepción del mundo y su ascendencia en el comportamiento social; un mito regulará también lo que debe valorarse, tanto en la realidad palpable como en abstracto puesto que, tengan o no una figura central antropomórfica, están hechos para que todos podamos identificarnos con él. El manejo de una población mediante mitos, ahorra la necesidad de sojuzgamiento por represión.

4. Parte de la identidad. Un mito bien manejado enciende el fervor patrio que nada más necesita un pretexto para emerger desde lo más profundo de nuestro ser para «echarle montón» a aquellos que no comulguen con nosotros; tenemos como ejemplo el escudo nacional, un símbolo que nos acompaña toda la vida y cuyo trasfondo es de una gran belleza, aunque no veo cómo eso sustenta la afirmación de que nuestra bandera es «la más bonita del mundo»; conformémonos con entender su significado y valorarla como lo que representa. La gran productora de mitos (la religión, todas) ha sobrevivido gracias a la lógica extraterrenal que manejan, en la que las aspiraciones humanas de tener súper poderes se compensan adjudicándoselos a seres imaginarios para nuestra protección. Salud.

Beto.

lunes, 2 de febrero de 2026

Les consta

A veces nos preguntamos para qué,
sin obtener respuesta. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1.Inutilidad institucional. De las muchas formas de control, el censo representa una muy buena para saber cuántos somos, ya el imperio romano era célebre por los conteos que realizaba cada cierto tiempo y así saber con cuántos efectivos contaba en ese momento y para el futuro para sus campañas de conquista; los países que heredamos algunos rasgos de la tradición latina, vimos la conveniencia del conteo de personas, lo que debe servirnos para saber y proyectar, los recursos con los cuales mantendremos a la población, según edad, sexo, condición socio-económica y escolaridad, lo cual a su vez, trazará el camino para que todos tengamos una vida mejor... ¡Pero no! Nunca ha resultado en eso y los datos obtenidos sólo justifican el ejercicio de un presupuesto tradicional, sí, pero del cual nunca hemos sacado una utilidad concreta.

2. El acta de nacimiento. Hace un rato que no hago trámites con ella, pero creo que la dinámica no ha cambiado, la piden en las dependencias de gobierno para... ¿qué? Un acta de nacimiento es una constancia de que naciste, de quiénes son tus progenitores, de quiénes son los progenitores de ellos, de dónde, de a qué hora y nada más; ahí no constan tus estados civil y económico, ni trae tu historial médico ni status fiscal, sólo dice que naciste (antes apuntaba que vivo y sano, ya no), entonces, ¿para qué demonios siguen pidiéndola? ¿Acaso suponen que cada cierto tiempo mutamos o cambiamos de padres? Ni siquiera trae fotografía de cuando éramos chiquitos; si ya existen la CURP y la credencial del INE con datos biométricos y foto, ¿de qué les sirve un acta de nacimiento con vigencia de tres meses? Absurdo por decir lo menos.

3.Testimonio de aprendizaje. Hay aspectos en la vida que no hemos aprendido a valorar por ver sólo su lado obligatorio, dejando de lado la oportunidad de trascender que nos ofrecen, como es el caso de la tesis; desde lo más profundo de mi ser, estoy convencido de que la vida universitaria no es un trampolín para tener un buen empleo, puede darnos herramientas de observación y de adaptación al mundo laboral, pero los escalafones se superan trabajando. Es cierto, con un trabajo de investigación no vamos a revolucionar el conocimiento universal, ni siquiera podemos aspirar a que con él, vayamos a cambiar el curso de una costumbre en el mismo momento que se publique, pero una tesis universitaria nos brinda la oportunidad de escribir nuestro primer libro y si es para hacer negocio, mejor.

4. Sobreidentificación. La tramitología no se ha encargado de explicarlo, aunque resulta sencillo intuir que el tener un montón de documentos sólo sirve para mantenernos ocupados en cosas triviales; con la tecnología tan avanzada como la tenemos ahora, resulta incomprensible que no haya una base de datos universal a la cual puedan acceder todas las instituciones, ya sean éstas de salud, educativas o de recaudación, así no tenernos empapelados a lo tarugo con tantas credenciales que, para colmo, tienen fecha de caducidad. Se me ocurre (ya ven cómo soy) que con las mejoras al hasta ahora inútil CURP, ya podríamos prescindir de documentos como el INE, las cartillas militares o de vacunación o algún otro documento que nada más hace bulto en la cartera. ¡Ay, no! Es cierto, la corrupción. Salud.

Beto.

lunes, 26 de enero de 2026

No es lo que sabemos

La idea de la aduana celestial nunca ha estado
del todo clara. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1.Entretenimiento de mayores. Hablar del pasado nos decantará en la dicotomía entre la nostalgia y el más profundo de los odios, pues de algo debía servir la victimización a la que tanto nos hemos aficionado; creemos en imposibles porque, de alguna manera, estamos esperanzados en ser inmortales. El problema está en que las certezas de que eso sucederá (en otra vida) están sustentadas en dudas, porque nos hemos encargado de inventarnos puras trabas para llegar a ellas, que si haces el bien, vives según los mandamientos, luchas por los más necesitados y nunca molestas a nadie, todavía debes pasar unas vacaciones en el purgatorio porque no somos capaces de mantener un alma pura. Debe ser cierto puesto que lo que nos rodea, está infectado de «pecado» que es todo aquello que, supuestamente, nos aleja de la perfección, que no es otra cosa que una invención humana.

2. Si ya estábamos allá. Para los que no creemos que esta vida deba ser una víacrucis, nos saltan dudas sobre el método celestial de enseñanza; primero, ¿a qué ente se le ocurre que alguien va a aprender algo si muere? Ya que los aprendizajes sirven para corregir algo que estaba mal, alguien muerto ya no tendrá qué hacer; ¿el creador aprendió algo? Parece que no, después de un diluvió, bombardeó con fuego otras dos ciudades, los tres eventos hasta el exterminio total; segundo, al parecer el saberlo todo por parte del creador sólo sirve para sembrar dudas en su creación, las cuales debe resolver con fe, no con el don máximo otorgado para diferenciarse de las fieras que es la inteligencia; tercero, si es cierto que somos almas eternas guardadas en el paraíso, ¿para qué venir a «ganarnos» con sufrimiento algo que ya teníamos? Curiosito.

3. ¿Qué hay que probar? Los exámenes entre humanos sirven para dejar constancia de que somos capaces a un cierto nivel y, mejor aún, de que seguimos abiertos a aprender más cosas, esto es porque, al tener como seres vivos nuestros límites debemos saber, examinadores y examinados, con quién estamos tratando. Por desgracia no gozamos de omnisciencia ni de clarividencia, por lo que, nos inventamos herramientas que nos permitan medir las habilidades y los conocimientos para realizar las tareas. Pero al afirmar que la vida es una prueba para acceder al cielo, ¿no estamos dejando de lado un detalle? Nos sugerimos que debemos ser dignos para acceder a un lugar en el que el dueño lo sabe todo, entonces, si conoce todo lo que somos, seremos, hacemos y haremos, ¿para qué requiere la prueba?

4. La famosa condición humana. Si los que necesitamos probarnos somos los humanos, entonces deberíamos tener el derecho de crearnos nuestra próxima estancia, porque el pasar las de Caín por un promedio de sesenta años en un mundo que no tiene para cuándo componerse, para tener como premio una vida eterna en contemplación, parece muy poco. También parece contradictorio el haber creado a la naturaleza, acostumbrarnos a lidiar con ella por medio del trabajo, para que terminemos desnaturalizándonos; una oración resumiría la contradicción celestial, imagínense solicitando venir a este mundo a probarse que son dignos de estar en un lugar en el que ya habitaban, ese mítico cuarto de almas al que todavía otros le endilgan la famosa e inútil reencarnación. Salud.

Beto.

lunes, 19 de enero de 2026

Las remembranzas

Pocas cosas son tan ilustrativas como
los relatos de la abuela. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1.Entretenimiento de mayores. En sus últimas semanas, tanto mi abuela como mi tía tenían pequeños periodos de rememorar lo que habían vivido en su más tierna juventud, cosas como el andar descalzas, ayudar en las labores domésticas, hacerse cargo de sus familias, la primera atender su molino y la segunda, a nosotros. Lapsos que se repetían con regularidad y que, al parecer, he empezado a tener desde hace algunos meses (muchos), lo que no quiere decir que antes no los tuviera, sino que ahora se repiten con mayor frecuencia. Nuestra especie debe tener esto como un mecanismo para intentar dejar constancia de que estuvimos aquí, con mayor vehemencia cuando suponemos que nuestra vida productiva ha finalizado y no parece que hayamos encontrado una ocupación que nos haga valer como personas completas.

2. Entrenamiento de pequeños. El entrenar a niños es un gran compromiso si se entiende que es ahí donde, por formación, se logra un buen deportista-aficionado-ciudadano; no se trata de una labor simplemente recreativa donde la condescendencia librará de todo peso al infante sólo porque es pequeño, lo será, pero también es capaz de entender conceptos como trabajo en equipo y camaradería. Eso sí, los entrenamientos para niños deben ser primordialmente divertidos antes que competitivos, ya que los niños reaccionan más fácilmente a la ludicidad, que la competitividad es cosa de adultos. Los recuerdos para los niños deben ser eso también, instrumentos que en un campo de juego, nos permitan almacenar lo más divertido que nos haya pasado en esa etapa que no es de paso, es el cimiento en el que descansará el adulto.

3.Volverlas objetos. Cosificar los recuerdos nos ayuda a muchos a mantener vivas las imágenes que nos significan momentos importantes en nuestro desarrollo; puede tratarse de regalos utilitarios o de adorno, una fotografía, una lista de reproducción de audio o video o cualquier cháchara adquirida en un momento de alta emotividad. Posiblemente seamos la única especie que cargamos afectivamente a los objetos como a «la estufa de la abuela», «el balón del padre», «el cuchillo del abuelo», «el collar de la madre», «la muñeca de la hermana» o los «libros del hermano» y si no es por propiedad, está la costumbre como «el parque donde paseaba la amiga» o «el lugar favorito de la esposa», amén de partes corporales como «el diente de leche del hijo» o «el mechón de pelo de la hija», todo funciona para proyectar un sentimiento.

4. La ciencia ficción. Algunos de nuestros pensamientos, entre ellos las remembranzas, irán quedándose truncos en la medida en la que crezcamos, unos porque no pusimos atención en el momento en el que aquello sucedió, otros porque nos los contaron y los demás porque carecían de importancia; hay otros en específico que son tan buenas que les vamos agregando de nuestra cosecha o que las respetamos tal cual fueron, porque la historia se defiende por sí sola, puede ser que aparezcan la exageración bruta o la grandilocuencia, en ese sentido puede incurrirse en la mentira, pero los buenos conversadores harán gala de la ficción y hasta presumirán de sus conocimientos comprobables por medio de la ciencia, por lo cual, sus relatos seguirán dignos de una antología literaria y, ¿por qué no?, de algún premio de la Academia. Salud.

Beto.

La capacidad de asombro

No es necesario que pase algo extraordinario para poder asombrarnos. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. R ecurso natural no renovable. Hay rasgos...