lunes, 29 de junio de 2026

Desperdicio y dispendio

¿Cuántos barriles más serán necesarios?
Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. A la basura. Para todas las veces que en nuestra vida escuchamos los «tiempos no están para andar tirando las cosas», no cuadra que durante marzo y abril hayamos tenido que oír en los medios que un grave derrame de petróleo cerca de las costas de Campeche, Tabasco, Veracruz y a frontera de éste con Tamaulipas no se pudiera contener, lo que grafica la inutilidad de esta administración, no digamos para limpiar las aguas territoriales, sino para manejar el hidrocarburo eficientemente y evitar catástrofes de esa índole. La gravedad en lo ecológico trasciende en lo económico, no nada más por la pérdida del petróleo, sino porque esa mancha negra entorpeció la actividad pesquera y hasta el día de hoy, nadie mencionó una compensación a los afectados.

2. Reciclar, qué flojera. Pudiera ser que para los desechos diarios encontremos razón válida de darles una segunda oportunidad, como a los contenedores de comida que dan en los súper mercados, yo utilicé uno de plástico como lapicera y tengo uno de vidrio para el mismo fin, pero no todo es susceptible de usarse para otra función, aunque en política se piense lo contrario, por ejemplo, con los funcionarios públicos a los que podemos ver en periodos distintos o en el mismo, ocupando puestos diversos como si se tratara de módulos multi funcionales a los que nada más van a colocárseles algunos aditamentos para que sirvan bien, pero ya todos sabemos que sólo en muy raras ocasiones resultan adecuados para varias cosas.

3. No nos sobra. Pero nuestros gobiernos creen que tenemos el deber cívico de mandar recursos al costal sin fondo en el que se ha convertido el régimen cubano, porque el pueblo nunca ha sido depositario de la ayuda; la vida en la isla se ha vuelto, por la información que nos llega, insoportable casi desde los inicios del gobierno de Castro, el cual desde la teoría, significaba una alternativa a la falta de recursos al alcance de todos en el que se desarrolla el capitalismo dependiente en el que hemos estado sumidos toda la vida, por lo cual, estar regalando nuestros recursos no parece coherente, pues si no se usan para mejorar las condiciones de nuestra población, ¿por qué deben usarse para medio paliar las necesidades de otros? No hay razón.

4. El enemigo en casa. Después de la negación que la 4T ha hecho su estilo personal de gobernar, tres funcionarios, el subdirector de seguridad, salud en el trabajo y protección ambiental, el coordinador de control marino y el líder de derrames y residuos, sabían desde febrero del problema y sistemáticamente negaron que PEMEX hubiera tenido algo que ver y fueron capaces de dejar que la presidente de la República metiera la pata (cual es su costumbre) echándole la culpa a un barco de una empresa privada o a emanaciones naturales. El episodio no es otra cosa que la argumentación defendiendo la ineptitud y como dijo la mandataria, fue un evento de carácter penal, pero no se supo de acciones en contra de esos funcionarios. Salud.

Beto.

lunes, 22 de junio de 2026

Socialmente responsable

Estar dispuesto a ayudar no debe significar
un sacrificio. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Comercializado. Su unidad se pronuncia como los anuncios de los pastelillos hiper industrializados que las mismas fábricas de los productos la han puesto de moda desde hace algunas décadas. Podría parecernos una burla que en algún tiempo atrás, los anuncios de los refrescos, los mismos pastelillos, frituras y otros productos adicionaran en su texto la frase «aliméntate sanamente», cuando sus procesos de elaboración suelen ser, a la larga para quienes los consumen regularmente, dañinos para su salud; la moda actual indica que deben incluirse octágonos negros con letras en blanco que adviertan sobre excesos en sodio, azúcares y grasas entre otros, lo malo es que en ninguna bolsa se indica cuál es la porción adecuada.

2. Industrializado. El reciclado ha sido la bandera con la que varios sectores industriales defienden, sus actividades, quitándoles un poco la imagen de riesgosas para los ecosistemas en los que están asentados; el plástico es el material que más se transforma en objetos útiles y se recicla ya sea dándole a las piezas otra tares o fundiéndolas para hacer nuevas, en seguida está el vidrio pues presenta un manejo semejante de uso y fundición; la madera, los metales y otros materiales presentan dificultades por manejo de residuos o el requerir maquinaria especializada que para nada es barata, por lo que pensar en plantas recicladoras como una forma de hacer dinero, debe meditarse franca y pacientemente.

3. Escolarizado. Contrario a la concepción laboratorista de lo que es una escuela, ese universo no está totalmente controlado, las transformaciones esperadas se van dando lentamente, sin garantía de que funcionen como se espera, aunque hay confianza en la labor del docente, no así en los contenidos a manejarse, puesto que es responsabilidad del discente aplicarlos o no en su vida particular. Si bien, esa confianza se veía reflejada en la obtención de títulos universitarios o en la inserción en la vida laboral de la mayoría de los egresados de los distintos niveles escolares, hoy en día parece haber disminuido por efecto del aumento en la violencia y otros factores que han hecho de la convivencia cotidiana, una novela de terror.

4. Lo cotidiano. Si se trata de una fuga de agua, un cable eléctrico que cuelga o un accidente automovilístico, es muy probable que demos parte a las autoridades, pero la cultura de la denuncia pierde peso en nuestra sociedad cuando está de por medio la violencia o los malos manejos de un grupo con poder; la burra no era arisca... Es natural que temamos represalias de aquellos que se sientan agredidos por una denuncia de nuestra parte, en mayor medida si los afectados son delincuentes, gozan de una impunidad incomprensible. O quizá sí; cada desposeído de este país ha sido el resultado de un deterioro social en todos los aspectos y en todos los niveles, al grado de ver a la corrupción como algo inherente al humano. Salud.

Beto.

lunes, 15 de junio de 2026

Los límites del egocentrismo

Sucede que no sabemos cuáles son los límites
de lo que merecemos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Ser lo máximo. Es una sentencia que pesaba en nosotros apenas nos asomaban uno cuantos pelos en la cara, ser el mejor era una obligación con la base económica como requisito; la suposición era que con esfuerzo y mucho trabajo todo se nos daría, pero nunca nos aclararon que la meritocracia no ha sido suficiente puesto que un gran porcentaje del éxito se debe a las relaciones que sembramos a lo largo del tiempo, sin embargo, debíamos solventar el primer obstáculo que era el que a la mayoría nunca nos educaron para ser sociables, por el contrario, debíamos evitar el dar molestias, así que a los pocos que les dieron la oportunidad de desarrollar esa parte o mejor, les animaron, por supuesto que se creían mucho; caían gordos.

2. Todo a mi servicio. En años anteriores, los únicos que parecían tener el derecho de sentirse el centro del universo, eran los famosos, sin importar que fueran actores, deportistas, científicos, escritores o políticos, porque fuera de esos mundos, cualquier otro no pasaría de ser un presumido; ahora, la celebridad puede alcanzarse pavoneándose en ropa interior frente a una cámara o arreglando cosas o criticando con palabrotas de por medio a otra celebridad, una figura política o una obra literaria, por citar unas cuantas; lo que quiero decir es que ya no importa tanto el estar preparados o no para lograr notoriedad, aunque la preparación suele ayudar, lo que importa es lograr cierto impacto y mantenerse en el gusto de un público hedonista.

3. Vivan como yo. Gurúes de todo tipo, al descubrir que algo les funciona, sucumben a la tentación de compartirlo con el fin de ganarse un prestigio y unos pesos (¿por qué no?). El contenido de fondo no es necesariamente educativo pero sí tiene algo de doctrinario pues, sin importar de quién se trate, los que conformen el público adquirirán el compromiso de seguir la reglas que se impongan en el mensaje. El convencimiento es, en realidad, un contubernio entre quien organiza las ideas y quienes las compran por una necesidad fatua de ser tomados en cuenta en un proyecto cualquiera, aunque éste suponga la renuncia a pensar racionalmente y comprometer la individualidad por servir en algo sumamente complicado.

4. El Armagedón. A la más pura usanza de los infomerciales (a’pa nombrecito) la tendencia a hacer ver al mundo que no hay mejor manera de ser que la propia, responde quizá, a toda esa bola de argumentos sobre lo malo que resulta envidiar la vida y las posesiones ajenas; la negación y su subsiguiente represión de lo que sentimos, se a bien o mal visto, no nos ha creado más que una especie de olla exprés en la que metemos todo lo que nos avergüenza, hasta que llaga el momento en que nos explota en la cara, en lugar de reflexionar sobre que eso que sentimos es natural, pero que debemos responsabilizarnos de ello, es decir, si queremos algo, ¿qué haremos para conseguirlo? Salud.

Beto.

lunes, 8 de junio de 2026

Un adversario de verdad

No solemos gustarnos del todo cuando
amanecemos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Aparece por asalto. Los momento en los que pretendemos medir nuestras fuerzas, suelen aparecerse porque percibimos que algo no está bien en nuestro entorno, algo nos molesta y no parece querer alejarse en el corto plazo, es entonces cuando debemos ponernos en acción y saber si estamos hechos para soportar lo que venga. Un adversario al que debemos enfrentar, presenta características que supuestamente debimos prever puesto que se mueve en los mismos ámbitos que nosotros, conoce a las mismas personas y tiene casi los mismos recursos, aunque podría sorprendernos con argucias que también nosotros utilizaríamos, si se nos permitiera hacerlo. Los atavismos sociales son lozas que pesan por los agregados que les damos eventualmente.

2. Presenta poca piedad. Se aparece para contrariarnos, observando todo aquello que fingimos no ver cuando no encontramos remedio y los demás dejan pasar, pues suponen que nos molestaríamos si lo hacen notorio; y algo hay de eso porque la costumbre infantil indica que lo señalado sólo sirve para hacernos sentir mal, máxime si se usa el índice para recalcarlo; hay advertencias que con una ligera variación en el tono o la cadencia, se vuelven amenazas y si algo no les satisface, la carga emocional resultante de un posible reproche, será tan pesada que la incomodidad nos acompañará a toda hora sin que podamos safarnos ni mucho menos escondernos de sus acusaciones. Hay quien la llama conciencia.

3. Suele ser sanguinario. Si lo vemos a los ojos, podemos percibir que su expresión cambia como la de una fiera que olfatea el miedo, ya que no requiere acercarse sigilosamente porque está junto a nosotros desde el mismo instante en que volteamos a ver su imagen, nos observa de la misma manera que lo hacemos nosotros con tal exactitud que no hay lapso de diferencia, si le mostramos orgullo, es lo que nos regresa, si es odio, lo mismo que nos devuelve, si fuera gusto, no exagera pero tampoco se queda corto, lo curioso es que parece disfrutar más los momentos malos que los buenos, porque la competencia allá afuera es por sufrir más que los demás y quien se atreva a ser o estar conforme consigo, se verá rechazado.

4. Y lo vemos en el espejo. Nos levantamos en las mañanas y la primera imagen humana (o casi) que vemos es ésa a la que nos hemos acostumbrado, con muchos trabajos, a portar a diario; sin llegar a aborrecerla, sí nos incomoda que no haya mantenido la lozanía de antaño y que a diario nos reta a conseguir medianamente algo parecido. Aceptamos el reto y limpiamos lo que haya que limpiar, rasuramos lo que haya que rasurar y maquillamos lo que haya que maquillar sin olvidar el menester capilar, quienes tengan algo que peinar. La batalla puede ser cruenta, ya sea para conseguir la imagen que nos distingue o aquella con la que presumimos que nunca repetimos, pues en la variedad está el gusto, aunque a veces no el nuestro. Salud.

Beto.

lunes, 1 de junio de 2026

Los felices apestados

Al outsider no se le entiende, se le quiere.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Observar los márgenes. A veces, la ignorancia juega en favor de la felicidad y en otras, de vocero oficial de la injusticia; ignorar, como acto voluntario, es un rasgo que nos encamina a entender cómo es que se generan los rechazos a ideas, personas o etnias dejando para una mejor ocasión el comprender o al menos tener curiosidad sobre las diferencias que, con nuestro esquema de pensamiento, pudieran tener; en el límite de la intolerancia vamos a encontrar a aquello que no se ajustan a los estándares de creencias de la mayoría (ésta muchas veces fragmentada por detalles de una misma esencia) por lo que serían, en el menor de los casos, blancos de ser señalados por los demás por considerárseles un riesgo para la estabilidad del lugar y, por consecuencia, serían apartados.

2. Apartados pero no olvidados. Los «distintos» aparecen cuando adquirimos conciencia de grupo, hay un nosotros y un ellos; la mayor parte de las veces sirve para finar los rasgos personales, otras, sólo para segregar. Por desgracia, las segundas son más notorias debido a que las acciones, precedidas por discursos titulados por un «»nosotros no somos así» o «nosotros no hacemos así las cosas», no suelen ser para integrar esfuerzos, sino para suplir los de otros. Es posible que encontremos satisfacción cuando somos elegidos por sobre los demás para realizar alguna tarea o sea sólo el alivio de que no moriremos de hambre y los demás quedaron atrás, pero siguen de cerca recordándonos que pudimos ser nosotros los que estuviéramos en su lugar. O lo estuvimos.

3. La derrota no es opción. Para alguien contento con lo que tiene y conforme con lo que es, la palabra derrota no le significa gran cosa, posiblemente esté a un paso de la felicidad y al borde de la envidia de quienes no lo hayan logrado (o que piensen eso); la inconformidad puede ser productiva cuando lo que hacemos no ha logrado conmover a los demás, por supuesto, hay actividades que lo hacen más rápido que otras, pero eso es cuestión de apreciación de las partes involucradas, es decir, de quien produce y de quien consume. Una vez tomado en cuenta, nuestro trabajo hablará por sí mismo. La verdadera victoria no está en lo que logremos acumular, sino en saber darle utilidad a eso acumulado, para que no se vuelva chatarra.

4. La exclusión se vuelve libertad. Quienes hayan pasado algún episodio (o toda una temporada) de segregación, se habrán dado cuenta que no siempre es malo quedar apartados, pues además del descanso por no tener que soportar presencias no deseadas, hay tiempo para reflexionar sobre el lugar que se ocupa o el que los demás nos dejaron. Si acaso logramos hallarle el gusto a tener lapsos sin compañía, podríamos tener la oportunidad de ver nuestro entorno de otra manera, ya no nada más en función de nuestras necesidades, sino también en cuanto a lo que podamos hacer por él como un acto de libertad plena, donde no priva la urgencia, lo que nos interesa saber es si lo que hacemos va a beneficiar a los demás. Salud.

Beto.

lunes, 25 de mayo de 2026

¿Queremos ser libres?

La libertad no siempre es como
nos la pintan. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Para imponer nuestra voluntad. Desde un esquema de imposición de la individualidad, ser libres puede significar hacer lo que se nos dé la gana, lo que crea más incertidumbre que certeza, pues al no tener claros los límites de mis «ganas», tampoco estaré seguro de qué sería lo que a los demás se les antojaría hacer. Es por eso que la libertad, como todo en sociedad, debe ser consensuada, tener límites definidos al mismo tiempo por necesidades grupales y obligaciones y derechos particulares; recordemos también que la libertad es manifiesta cuando se ejerce y esto, aunque parezca obvio, pocas veces la aplicamos en la realidad, por ejemplo, somos libres de transitar por donde queramos, pero no lo hacemos porque algunas zonas nos resultan bastante peligrosas.

2. Porque es valorada desde la escuela. Se nos enseñó con los libros de texto que uno de los valores más apreciados era la libertad, paradójicamente, resulta ser el más mencionado, pero el que, racionalmente hablando, el que menos se ejerce; en la escuela se mantiene en el aire, flotando como una aspiración que nunca logró consolidarse dado que es más fácil adoctrinar desde la culpa, la vulnerabilidad y la derrota. La libertad requiere de un compromiso que pocos están dispuestos a asumir, porque eso exige además ejercerla con los demás, porque aunque se trate de un valor universal, no puede ser absoluto ya que debe compararse lo que hacemos con ella y lo que hacen los demás, dado que los límites y los alcances se encuentran en la propia práctica.

3. Porque es un derecho. Lo que pesa es que lo pensemos como un otorgamiento y no como parte esencial de nuestra (muy discutible) humanidad; eso sí, gritamos a los cuatro vientos que somos libres, que queremos ser libres y cada día nos encadenamos a pasiones y necesidades creadas por otros para alimentar un consumismo hueco que nos mantiene en un nivel básico de sobrevivencia y reacción, como el estar atrapados en un embotellamiento que concebimos, no como un uso irracional del coche, sino como la «obstaculización de mi derecho» a circular rápido, sin cuestionar «la libertad» que tuvimos de adquirir automóviles sin más restricción que nuestros bolsillos o de circular todos a fuerza a la misma hora por las mismas calles.

4. Porque no tenemos idea. Como abstracción, la libertad nos enamora como en un cuadro de fascinación de vuelo; si lo pensamos como una manera de independizarnos de la casa paterna (todo anhelamos eso alguna vez), nos regocijamos imaginándonos haciendo lo que nos pegue la gana, a la hora que se nos antoje y con quien mejor nos convenga, pero... por desgracia, todo tiene un costo, primero monetario y después anímico y ambos exigen un precio que, si los queremos, debemos estar dispuestos a pagar. Para empezar, una renta por un lugar para vivir, después, administrar el tiempo para poder salir porque el tener dinero requiere de trabajo, bien o mal remunerado, que suele ocuparnos al menos, por ocho horas diarias. Salud.

Beto.

lunes, 18 de mayo de 2026

El ejercicio de la libertad

No se obtiene libertad si no se ha construido
la propia vida. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Un odio sin mucho sentido. En el marco de un mes publicitariamente dedicado a las mujeres en su rol de madres, estuve recordando los resultados de la marcha llevada a cabo en nuestra ciudad mediante un video publicado en facebook por el creador de contenidos «Aladyn» y no tuve más que sumarme a su comentario, breve pero contundente; en dichas imágenes se veían en la noche a trabajadores municipales limpiando las paredes de Presidencia Municipal vandalizadas, al parecer, por integrantes de la marcha, algo a todas luces deleznable puesto que, existiendo maneras civilizadas de expresarse, algunas de las manifestantes escogieron comportarse como un porro cualquiera, lo que obligó al personal, que ni debía ni temía, a limpiar su desorden en lugar de descansar en sus casas.

2. La foto con razón oculta. Una publicación distinta da testimonio de otra acción llevada a cabo por una señorita, en ella se ve cómo prende fuego a algunos papeles en la esquina inferior izquierda de la fachada del inmueble (si la vemos de frente); las razones pueden parecernos válidas, no asó los resultados, porque si no utilizaron las autoridades los recursos para esclarecer los casos de los que quieren llamara la atención, ahora dieron el pretexto para usarlos en reparar sus destrozos y argumentar que ya no alcanzan por esa razón. Por supuesto, los posibles montos no se comparan, pero la razón nunca ha acompañado a la perorata gubernamental. ¿Hicieron mal? Sí, pero no nada más por el vandalismo manifiesto, sino porque con él sólo provocaron un mayor rechazo.

3. Cuando la parte pensante falla. Y antes de que utilizar la fuerza se convierta en una forma de diálogo, debemos pensar en la manera en que hemos venido normalizando acciones como las del ocho de marzo y todas las que ocurren a diario en varios puntos de la ciudad, como el asalto a la tienda Bara de Ejército Nacional o a los anteriores a la farmacia Guadalajara de esa misma cuadra; nos indignamos, claro, pero pronto nos invade la impotencia que ha venido acumulándose en una rabia contenida por años de incertidumbre. Han aparecido picos de paranoia agudizada por las redes sociales debido a que muchos usuarios no tienen rigor al momento de publicar cualquier tipo de contenido, máxime cuando se trata de notas violentas.

4. Es una decisión. Ser libre depende de nosotros mismos, a menos que nos maniaten por la fuerza; sin embargo, el pensamiento lo es por excelencia pues pensar no lastima ni duele, a lo mucho, incomoda cuando se expresa. Podemos plasmar mil y un situaciones tan libremente como nos sea posible, pero en ese mismo ejercicio interviene (necesariamente) la responsabilidad a la hora de difundirlo, pues todo mensaje provoca una posible respuesta, por ende, una afectación. Los viejos decían que había que tener palabra, sostenerla ante lo que fuera y ante quien sea, por lo que si llegáramos a declararnos libres, debíamos tomar en cuenta que ejercer ese libertad no significaba hacer lo que nos diera la gana, sino que esa gana no debía afectar a los demás. Salud.

Beto.

Desperdicio y dispendio

¿Cuántos barriles más serán necesarios? Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. A la basura. Para todas las veces que en nuestra vida escuchamos los ...