Como dice la canción, me está gustando. Salvo el no tener un sueldo fijo en estos dos meses, el tiempo que se avecina me sugiere muchas cosas. Posiblemente ahora sí me dedique a realizar lo que he venido planeando desde hace casi un año; también tengo la esperanza de componer (por fin) mi bicicleta para salir a pasear; tengo en espera la mesa de ping-pong, que había prometido tener en condiciones para que mis compañeros del Instituto se vinieran a jugar; quizá me reconcilie con mi vida amorosa (aquí se escucha un chirrido como de disco rayado).
Esta es la parte más difícil, dado que los tiempo no se han adecuado para que goce de esa prerrogativa. No he sabido si alegrarme porque llevo algún tiempo de soltero y así, puedo hacer y deshacer a mis anchas o resignarme a pasar otra temporada sin una relación estable. La suspicacia debe estar carcomiendo algunas imaginaciones juveniles y otras no tanto; no se vayan por ningún lado que no sea lo estrictamente normal, ni tampoco empiecen a dilucidar sobre mi concepto de normalidad. Lo que es, es.
A los que empezaron una campaña de presentaciones, les agradezco en el alma, fue divertido escucharlo, pero tomen en cuenta que quien se mete de cupido, algunas veces resulta embarrado. En fin, lo inmediato exige que me avoque a enfrentar mis responsabilidades institucionales, lo que en palabras de mi tía Chayo evitará que emplee mi tiempo en pensar maldades. Ahí se ven.
No hay comentarios:
Publicar un comentario