Las confusiones suelen ser mortales para el estado de ánimo de cualquier iluso; peor resulta dar por hecho algo que, sin tener incertidumbre alguna, tampoco presenta certeza contundente. Hace algunos años, recibí el telefonema de una mujer que no había visto en mucho tiempo. Se notaba algo nerviosa pues, como me comentó, no se había atrevido a hablarme hasta ese día.
Yo, solícito como suelo comportarme, la calmé diciéndole que nada malo tenía que me hablara, pues con la apertura que estaban teniendo nuestros días, ya no representaba extrañeza que una mujer le hablara a un hombre. Titubeó, pero al fin pudo decir que me invitaba a tomar un café; acepté sin pestañear, pues yo deseaba verla nuevamente.
La duda me asaltó cundo recordé que ella era casada, entonces empecé a preguntarme si estaba en proceso de divorcio o si buscaba refugiar su desencanto en alguna aventura o quizá sólo era que quería recordar viejos tiempos, aunque a decir verdad, anteriormente no habíamos convivido mucho que digamos.
Recordé cómo era admirada por muchos de nosotros ya que era una mujer que llamaba la atención tanto por su figura como por su manera de ser. Recordé también que en algún momento mi imaginación voló hacia ella y yo teniendo una relación más estrecha, claro que me detuve en toda ocasión, pues ya estaba en tratos matrimoniales.
Se llegó la hora, yo esperaba ansioso fuera del lugar donde nos habíamos citado; la expectativa crecía en la medida en que pasaban los minutos. De repente, sentí ligeros toquecitos en mi hombro derecho, al voltear, me encontré con otra cara conocida. También me dio gusto verla, seguramente se me notó ya que vi que sus ojos se iluminaban de gusto. Sus palabras le dieron al traste al momento: "¿Qué haces aquí, por qué no te metiste?"
Entendí de inmediato mi confusión, cuando me dio su nombre, no reparé en la semejanza con el de la mujer que yo esperaba. Mi respuesta debió extrañarle mucho más, pero hasta el día de hoy nada ha comentado al respecto. Si la otra se hubiera enterado del error, seguramente estaría riéndose por todos estos años. En fin, más salud.
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