domingo, 23 de enero de 2011

Flotadores para lagunas mentales

Gimnasia cerebral no parece una opción en domingo, las cobijas llaman con voz estentórea y cada parte de mi cuerpo parece responder como manso corderito. No, hacer caso sería tanto como flaquear ante una invasión extraterrestre; tuve una sensación extraña al tratar de repasar mentalmente las tablas de multiplicar.
Puedo afirmar que la hora no es muy adecuada para poner en funcionamiento mis neuronas, ya que mi modelo de cerebro es versión de bulbos y no hay refacciones en ningún lado. Sin embargo, operaciones tan sencillas no deberían representar mayor dificultad. El "trono de la sabiduría" tampoco es un lugar muy atractivo para realzar deliberaciones matemáticas, aunque he podido resolver algunas cuestiones existenciales durante la espera.
El caso es que, al seguir cada regla, tuve algunas pequeñas lagunas donde dudé si el resultado que obtenía era el correcto;  ¿no será que ya están apareciendo los signos del deterioro? Naa, simplemente no había calentado el motor y cuado lo logré, no pasó mucho para que pusiera en orden mis pensamientos.
Sí estoy considerando seriamente eso de la gimnasia cerebral, al menos como para mantener una cierta coherencia entre lo que pienso y lo que hago. ¿Se necesitará algún instructor particular que me diga cómo se hacen las lagartijas neuronales o las sentadillas sinápticas? O de plano le tendré que bajar de espuma a la salud. Me rehuso.

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