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| Estar dispuesto a ayudar no debe significar un sacrificio. Foto: BAER vía Meta AI |
1. Comercializado. Su unidad se pronuncia como los anuncios de los pastelillos hiper industrializados que las mismas fábricas de los productos la han puesto de moda desde hace algunas décadas. Podría parecernos una burla que en algún tiempo atrás, los anuncios de los refrescos, los mismos pastelillos, frituras y otros productos adicionaran en su texto la frase «aliméntate sanamente», cuando sus procesos de elaboración suelen ser, a la larga para quienes los consumen regularmente, dañinos para su salud; la moda actual indica que deben incluirse octágonos negros con letras en blanco que adviertan sobre excesos en sodio, azúcares y grasas entre otros, lo malo es que en ninguna bolsa se indica cuál es la porción adecuada.
2. Industrializado. El reciclado ha sido la bandera con la que varios sectores industriales defienden, sus actividades, quitándoles un poco la imagen de riesgosas para los ecosistemas en los que están asentados; el plástico es el material que más se transforma en objetos útiles y se recicla ya sea dándole a las piezas otra tares o fundiéndolas para hacer nuevas, en seguida está el vidrio pues presenta un manejo semejante de uso y fundición; la madera, los metales y otros materiales presentan dificultades por manejo de residuos o el requerir maquinaria especializada que para nada es barata, por lo que pensar en plantas recicladoras como una forma de hacer dinero, debe meditarse franca y pacientemente.
3. Escolarizado. Contrario a la concepción laboratorista de lo que es una escuela, ese universo no está totalmente controlado, las transformaciones esperadas se van dando lentamente, sin garantía de que funcionen como se espera, aunque hay confianza en la labor del docente, no así en los contenidos a manejarse, puesto que es responsabilidad del discente aplicarlos o no en su vida particular. Si bien, esa confianza se veía reflejada en la obtención de títulos universitarios o en la inserción en la vida laboral de la mayoría de los egresados de los distintos niveles escolares, hoy en día parece haber disminuido por efecto del aumento en la violencia y otros factores que han hecho de la convivencia cotidiana, una novela de terror.
4. Lo cotidiano. Si se trata de una fuga de agua, un cable eléctrico que cuelga o un accidente automovilístico, es muy probable que demos parte a las autoridades, pero la cultura de la denuncia pierde peso en nuestra sociedad cuando está de por medio la violencia o los malos manejos de un grupo con poder; la burra no era arisca... Es natural que temamos represalias de aquellos que se sientan agredidos por una denuncia de nuestra parte, en mayor medida si los afectados son delincuentes, gozan de una impunidad incomprensible. O quizá sí; cada desposeído de este país ha sido el resultado de un deterioro social en todos los aspectos y en todos los niveles, al grado de ver a la corrupción como algo inherente al humano. Salud.
Beto.

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