lunes, 13 de julio de 2026

La calle

A veces nos despertamos pensando que
vivimos en el caos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Como entramado social. A la calle se le ha visto de formas tan diversas que hasta motivo teatral o cinematográfico ha sido, también se han creado historias de terror en su entorno y hasta podemos convertirla en cancha de fútbol; los saludos matutinos o las despedidas nocturnas van y vienen al ritmo de la costumbre, podemos verla como un lienzo o una película donde retratar lo que más nos gusta o más nos aterra como en un cuento de Edgar Allan Poe. Podemos usarla como un ejercicio de orientación y ubicación poniendo a prueba nuestra memoria, para lo cual nos serán de gran ayuda la tienda de don Pepito, la verdulería del gato guapo o la panadería de la glorieta, según hacia dónde queramos dirigirnos cada día.

2. Como rutas de viaje. Nunca me he manejado por los nombres de las calles para orientarme, a menos que sean las más importantes o las más conocidas, como la avenida Guerrero, el boulevard Díaz Ordaz o el Lázaro Cárdenas, de ahí en fuera, prefiero guiarme por referencias como gasolineras, panaderías, cafés y otro tipo de negocios fácilmente detectables. Los monumentos también me son útiles, pero los dejé al final porque son relativamente pocos y su radio de referencia es reducido. Para los que les gusta tomar, quizá les sirva la localización de las cantinas, para los demás, podríamos pensar en centros culturales como el CREA, las casas de la cultura o los andadores Sor Juana y Juárez, que éstos todavía son calles.

3. Salón de baile. Cuando hay una buena razón y un buen acuerdo entre vecinos, una calle puede ser una excelente pista de baile considerada propia por todos y donde los recuerdos adquieren el mejor significado. Desde posadas hasta quince años, la apropiación no puede ser más que el mejor trato de vecindad entre los participantes y dado que un permiso municipal es más barato que un salón, eso deja un mayor margen para los elementos de la fiesta o para pagar otra hora de música. Es en estas circunstancias donde hacen su aparición los mejores pasos de baile de aquellos que se saben los mejores bailarines del barrio, que se hicieron en situaciones similares, ya fuera el cumpleaños de la abuela o un dieciséis de septiembre organizado por el tío que fue bracero.

4. Zona de riesgo. Lo primero que pensamos al enfrentar a la calle es que está llena de desconocidos entre los cuales se esconden aquellos que sólo buscan aprovecharse de los demás; están también los autos conducidos por inconscientes que suponen tener en exclusividad, el derecho de tránsito por lo que las leyes les parecen opcionales; su construcción tampoco ofrece mucha seguridad que digamos, baches en los arroyos, grietas en las banquetas, anuncios publicitarios viejos desgajándose o a punto de caerse y construcciones a medias que con cualquier ventarrón se les desprenden partes. Temer es un verbo que conjugamos todos los días porque el código postal nos define socialmente dado que no nos trasladamos igual pues podemos salir bailando. Salud.

Beto.

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