Hoy, 6:30 a.m. me recibió el día con la inmejorable noticia de que mi padre salió bien de su operción, ¡Así se hace José! Lo más tierno fue que mi mensajera, haciéndose de toda su capacidad recordatoria, me esperó en el patio para anunciarme tal acontecimiento. Debo hacer notar que mi abuela materna se queja continuamente de que se le olvidan las cosas (en eso salió a mí) y portando su pijama cual uniforme de batalla, se pertrechó detrás de la lavadora para que no me le fuera a escapar sin cumplir con su cometido. Resulta gratificante a todas luces, por supuesto, ahora debemos esperar el tiempo prudente de convalescencia.
Por otro lado, el fin de mes manifiesta una especie de cuajo que le hace llegar de lo más lento; urge irremediablemente recibir la paga. Claro está, que la veré pasar como ha ocurrido durante más de un año, pero en fin, mientras hay vida, hay deudas.
También se respira un aire de prisas y pendientes en todos los lugares en los que estoy durante el día. Contrastó la leve caminata que di el día de ayer por el centro de León; algo que no tenía previsto, pero por haber tomado el camión equivocado, tuve que trasladarme a pie desde el allí hasta la central camionera, para poder regresar a Irapuato. De lo que observé, les platicaré el día de mañana. Mientras, escuchen una canción.
Jeje, no serás que más bien en "se le olvidan las cosas", saliste tú a ella y no ella a ti? Jajajaja.. Digo... Me da gusto que tu papá haya salido bien de la cirugía, enhorabuena!!!
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