La meditación no se me ha dado como un don, pero es posible que me dedique a pensar en algunos momentos "muertos", en este sentido, el cuarto de baño es ideal para perder el tiempo en componer el mundo. Disculparán este inicio escatológico pero me he puesto a recorrer mentalmente cuántas veces me he dado la oportunidad de tranquilizarme y tratar de hacer todo en su justa medida y en su justo tiempo.
Como buen producto de mi época, he volteado la casa, la oficina o cualquier lugar donde me encuentre por tratar de localizar algo que dejé "por allí en algún lado"... al cuarto para la ocho. Nunca faltó el alma caritativa (en la figura de mi tía Chayo) que me ayudara a dar con el mentado objeto.
Eran épicas las disertaciones de mi madre al preguntarse con sabio acento "¿¡Por qué todo lo dejas a la mera hora!?" a lo que mi respuesta inefable era sólo levantar los hombros. Al día de hoy, en el desordenado "orden" que mantengo con mis cosas, puedo escudarme en el gran pretexto hecho a la medida de que "las distracciones son síntomas de genialidad"; no sé cuántos se hayan acogido a tan contundente argumento, pero funciona en mí.
Claro está que no todo ha sido mi culpa, existen imponderables; que la falta de tiempo para organizar todo, que imprevistos alucinantes que caen como del cielo, que la falta de presupuesto...
Acabo de recordar... Debo conseguir dinero para comprar las placas del coche. Zoc.
Jajajajajaja, esto nuuuuunca pasa!!
ResponderEliminarBueno, la verdad si, a veces no necesariamente al cuarto para las ocho jeje. ¿Qué tal un día antes? Jajajaja. Ups.
Oooo, cuando pones algo en dterminado lugar, pero a alguién le pareció que estaba colocado en mal lugar, por lo que deciden ponerlo en otro lado, y tiempo después cuando lo necesitas preguntas por ese algo y la persona ni siquiera recuerda en donde lo guardó ¬¬...
Jajajajaja, recordé una frase que leí ayer por facebook: "Si no encuentras información googlea, si no encuentras a una persona facebookea, y si no encuentras algo... Mamááááááá!" Jajajajajaja.