viernes, 15 de abril de 2011

Planes para hacer planes

La tarde ya me tomó con mi trusa de baño puesta; aunque aún me queda un día de labores, las cristalinas aguas de algún destino paradisiaco me llaman. El deseo de pasear es necesariamente normal, excepto cuando tu jefe te cacha con una maleta, short y playera justo en el dintel de la puerta, cinco minutos antes de la salida.
Lo más vergonzoso es que fue el martes y se repitió el miércoles y el jueves. Hoy mantuve la cordura y sólo me senté junto a la salida en las dos últimas horas. Eso sí, diligentemente realicé todas mis tareas que consistieron en vigilar que los demás hicieran las suyas, pues al fin y al cabo, ya sabían qué les había dejado de trabajo desde el inicio del segundo parcial.
El único problema que ha persistido desde hace años, es la escasés de dinero. Visto desde el optimismo, es una buena oportunidad para explotar toda mi imaginación; empezaré por transformar ciertos espacios para cambiar la fisonomía del departamento; tratar de hacer que se vea más amplio de lo que aparenta ahora.
Seguir con las rutinas de ejercicios que me recetaron para rehabilitar todos mis depauperados huesos; leer los libros que tengo en espera; componer la bicicleta y la mesa de ping pong porque ya sólo hacen bulto; escombrar el estudio que lleva más años acumulando polvo y papeles, que un cura rezos.
Después de todo eso estaré en condiciones y preparado para... ¡otras vacaciones! ¿Acaso estoy loco? Necesito refuerzos. Mejor lo dejo para el periodo largo. Salud.

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