lunes, 2 de mayo de 2011

Así no se puede

Hacer que las cosas funcionen tiene su chiste; los desperfectos aparecen en cuanto nos descuidamos un poco, así las casas, los automóviles, las herramientas propias para la actividad a la que nos hemos avocado, empiezan a fallar si no se les da el adecuado mantenimiento. De igual manera nuestro cuerpo, que ya es bastante decir cuando se cuenta con más de cuarenta y cinco años como yo.
A veces creemos que con guardar las cosas se van a mantener intactas y resulta que después de tiempo, cuando vas a necesitarlas, estan totalmente estropeadas. Y cuando hablamos de alguna herramienta de precisión o de un instrumento fino, todo empeora; no falta que algo se les haya atascado o que alguno de sus componentes se pegue con otro para que no funcione.
Estos días, debido a la lumbalgia que me cargo, traté de hacer que volviera a funcionar una pluma que rescaté del basurero; me encantan las plumas fuente, así que decidí que era la oportunidad para hacer que volviera a escribir con ella. Llevo dos semanas y media y la muy liberta nada más no quiere someterse a mi voluntad.
¿Tendrá alguna idea de su destino si no vuelve a funcionar? Vaya que soy paciente, pero cuando algo no parece tener remedio, lo mejor es mandarlo mucho a visitar el inframundo. Quizá alguno de mis alumnos ya lo ha experimentado, porque también lo aplico a ciertas personitas. Posiblemente nuestros políticos no han reparado en que el país puede estar viéndolos como herramientas atascadas y nuestra paciencia esté al borde del antiaguante. El día en que los tiremos a la basura, con todo gusto y por tres días, diré salud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El té de las cinco

Yo, en mi modalidad inglesa. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. C ostumbre lejana. Sólo lo había escuchado a manera de anécdota en pláticas con m...