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| De todo hay en la viña del Señor. Foto: Baer |
Aunque en el fondo es un problema muy serio, no queda otra cosa que reír de impotencia ante la falta de perspectiva; las condenas y las defensas a ultranza nos ciegan como sociedad y estrechan cada vez más las pocas entradas de luz. La página de la intolerancia se ha agrandado con la marcha pro familia, aunque no por ésta en sí misma, sino por los comentarios subsiguientes.
Empezaré por cuestionar la idea de que sólo existe un tipo de familia; esto a todas luces es falso, puesto que, desde que se formaron los grupos humanos, las condiciones de convivencia han dado como resultado diferentes modalidades, al grado de quedar plasmadas en diferentes documentos, por ejemplo las Sagradas Escrituras.
En segundo lugar, el uso de las palabras sigue adoleciendo de coherencia, protestar en contra de los matrimonios igualitarios (en términos de lenguaje) es protestar de la misma manera en contra de los matrimonios heterosexuales, pues se supone que lo igualitario -como tal- responde a la misma oportunidad de crecer en la institución conyugal.
Tercero, seguimos pensando que la homosexualidad es contagiosa, algo totalmente absurdo como pensar que la heterosexualidad lo es también, pero hay un pequeño detalle dejando de lado que hubiere la intención de los mayores de dirigir la orientación de sus hijos, la mayor parte de los homosexuales que conozco, nacieron en el seno de una familia declarada heterosexual.
Por último, quienes hayan organizado la marcha desde una perspectiva social y/o religiosa, deberán saber que, históricamente hablando, la decisión de manifestarse sexualmente nunca ha sido regulada ni por el Estado, ni por una iglesia y menos una que a sabiendas ha tenido en sus páginas escándalos de ese corte, incluso en detrimento de seres inocentes.
Por supuesto, desde la óptica de la manifestación sabatina, yo estaría hablando desde el pecado al vivir solo o quizá mi abuela, mi tía y mi prima, lo estén al declararse una familia al ser sólo tres mujeres y las tres, heterosexuales. El que se regule algo, cualquier cosa como el derecho de los homosexuales a formar una familia, no significa que todos debamos de convertirnos en ello. Salud.
Beto

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