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| Ahí está el detalle chatos. Foto: BAER |
Así se decidió que hubiera siete maravillas en el mundo antiguo (no sé porqué no fueron seis u ocho), siete también en el mundo moderno y otras siete en el contemporáneo; del interior de las paredes de alguna de ellas , posiblemente salió la idea de que había siete pecados capitales, siete obras de misericordia, siete géneros dramáticos y siete notas musicales; el mismo número de enanos que acompañaron a Blanca Nieves o los géneros periodísticos que podemos encontrar en un diario. Los días de la semana se alinean en la misma cantidad dando ritmo a nuestros estilos de vida y al tipo de labor que realicemos mientras en tiempos pasados, los marinos navegaban por siete mares o las brujas debía cuidarse del séptimo hijo anunciado por alguna profecía.
La materia está organizada en siete niveles y Dios descansó en el séptimo día, pero ¿para qué tal nombradera de coincidencias? Pues bien, agárrense porque posiblemente estén en presencia de un predestinado que vino a este mundo a poner orden, ya que justamente el descubrir esas casualidades, me coloca en una plataforma que no puedo ignorar; imagino que mis papás no lo pensaron, pero algo tuvo que intervenir para que sus apellidos cuadraran con mi nombre, pues éste tiene siete letras como cada apelativo que lo sucede y, como dije antes, la suma de los número del día de mi cumpleaños es siete y el siete de junio es mi santo. Con este panorama no podría pensar en que algo fallara o que la situación en que vivo sea negativa.
Y como dije, sigue divirtiéndome el que tales coincidencias sean tan encajables como el suponer que la alineación de las estrellas influenciarán en la vida cotidiana de gente que, tal vez, ni sepa cómo se llaman o que el hecho de que mi actor favorito haya usado el número siete en varias de sus películas y eso signifique mi conexión con los medios de información o el haber estudiado Comunicación. Eso sí, para mantener el interés en el juego, de vez en cuando, sigo buscando elementos que tengan en su haber una relación directa con el número siete, aunque esto para nada cambie mi suerte... ¡Ahora que me acuerdo! Quizá el no usarlo en mis uniformes deportivos sea la causa por la que aún no tenga fama y fortuna. Salud.
Beto

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