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| Abdulah, ¿no crees que exgeras?. Foto: BAER |
Desde el mito del árbol del Edén, la tentación ha recorrido la legua de ida y venida al menos una vez por cada ser humano que ha pisado esta tierra y los resultados, si no catastróficos, han provocado varios remordimientos que de poco han servido para transformar la mentalidad de una humanidad que se ha creído su propio cuento de ser la especie superior. A lo máximo que ha llegado es a imponer reglas para tratar de dirigir los comportamientos que ella misma ha provocado por su falta de disciplina, el pensamiento que prevalece a manera de cuestionamiento, es ¿quién se va a enterar? Una pregunta que deja ver la doble cara de un sistema moral que adolece exactamente de lo mismo que las reglas producidas.
La gran dicotomía que nos fabricamos entre la o las libertades y las prohibiciones, sólo ha traído un rejuego que más que ajustar nuestro comportamiento social, produce cotos de legislación errática cuando no laxa; algunos apelarán a la naturaleza humana o a las características propias de cada nación, pero de alguna manera hemos encontrado pretextos para saltarnos algunas trancas para tratar de lograr ”ahorros” que en realidad, a la larga nos representan pérdidas mayores. Los casos pueden ser tan variados como dramáticos, como el de un estudiante de medicina que no ha cumplido con sus créditos y que para ahorrarse trámites, compra su título, es posible que sus pacientes se mueran de caspa. A un arquitecto se le caerían las construcciones y a otros, en fin.
La curiosidad por lo prohibido lleva implícito el deseo de ser atrapados o, en un alarde de temeridad, salir librados para volver a intentarlo, total, la responsabilidad de las prohibiciones no es nuestra, a lo mucho sería apechugar con las sanciones si nos cacharan pero para eso están los otros, para echarles la culpa. En el penúltimo mes del año, la tentación asentará sus reales en Qatar, después de todos sus anuncios de lo que no se podrá hacer en sus calles, el “cruzado” que llevamos dentro (los americanos por ascendencia europea) querrá ir a conquistar tierras que no pertenezcan al mundo cristiano para demostrarles todo lo que se están perdiendo por esas absurdas creencias de que todo es pecado, igual que por acá nada más que sin el sacrosanto tequila. Salud.
Beto

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