![]() |
| Las opciones siguen siendo las mismas. Foto: BAER |
Hace cinco años no había frase, ni siquiera una especie de slogan que pudiera detectar que identificara a la figura presidencial entrante; en realidad él emitió tantas que todas se obstruyeron en mi cabeza, casi como las obras inconclusas que dejó a su paso por la candidatura a la silla grande. Mi animadversión no es gratuita, aunque no puedo decirme defraudado, cierto es que inició como una impresión visceral, pero luego él se encargó sin dilación de darme la razón; su presunta sucesora avanza dando los mismos pasos, por lo pronto, ya me cae mal por su falta de pensamientos propios, que tampoco son de su actual (y quizá permanente) patrón. Poco a poco irá desvelándose la red que los protege; será interesante saber en qué porcentajes de delincuencia y milicia se compone.
Contratamos gerentes para que se ocupen de resolver los problemas que puedan surgir pero mientras en la iniciativa privada se exigen maestrías y doctorados para ingresar a su plantilla laboral, para el estado es lo que menos importa, empezando por los legisladores por los cuales apostamos al sentido común, algo de lo que carecen la mayoría. Quizá piensen que ofreciéndonos gente común y corriente, tengamos la garantía de que estarán atentos a las carencias a las que estamos sometidos, pero debemos notar algo, que quizá no sean comunes pero sí muy corrientes, pues en lo primero en que piensan una vez que aseguraron el “hueso”, sólo piensan en resolver únicamente sus problemas; ni siquiera los títulos universitarios de universidades caras nos garantizan su honestidad, ¿verdad Sheffield?
No debería sorprendernos que las antiguas formas de hacer las cosas en los diferentes niveles de gobierno, retomen nuevos bríos, puesto que seguimos manteniendo y soportando que quienes ostentan los cargos públicos son los que mandan, cuando que ellos son los servidores; ahora, ni siquiera podríamos decir que saben más que nosotros porque, a pesar de que algunos presumen de títulos, la verdad es que han vivido fuera del contexto social en el que estamos viviendo los demás. Lo malo del manejo actual del gobierno, es el cinismo con el cual autoridades y candidatos se la pasan mintiéndonos y lo peor del caso es la esperanza con lo que seguimos aguardando a un cadillo o mesías que nos venga a salvar del destino maldito; y ya puedo oírnos “al menos está bien vestido”. Salud.
Beto

No hay comentarios:
Publicar un comentario