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| La adaptación a una práctica nos lleva a moldear nuestro cuerpo. Foto: BAER |
La tipología que yo se basaría en el análisis de la vestimenta, los cortes de cabello, los instrumentos de escritura y los accesorios, más que los físicos aunque quizá sean éstos también los que definan si usan camisas o playeras, zapatos de vestir o deportivos pues aún funciona el viejo adagio «de la moda, lo que te acomoda»; si bien hay coincidencias, no podríamos decir que existen los uniformes puesto que como las tendencias cambian con las épocas, los cortes cambian así como el sentido de la utilidad, así veremos a algunos historiadores usando ropa cómoda, con el cabello algo desaliñado como Taibo II o Zunzunegui, por el hecho de que deben trasladarse continuamente para investigar en los archivos dedicados a su trabajo.
En un nivel macro creemos que hay rasgos que nos identifican como nación pero que nos diferencian de los otros países, lo que no tomamos en cuenta es que la mayor parte de los rasgos que nos enorgullecen son heredados, por ejemplo las piñatas, inventadas en el lejano oriente posiblemente llegaron en la Nao China, que usamos principalmente en las posadas, ellos no lo sé y ya que mencioné las fiestas decembrinas, ¿se han fijado que la vestimenta de los pastores se parece mucho a la que usan los sanfermines en la pamplonada? Quizá se deba a que alguno de los frailes franciscanos que instituyeron las posadas en México (Nueva España en realidad) viajó a China siendo originario de Navarra y decidió que esos elementos debían estar en el festejo.
En la actualidad, desde hace algunas décadas, lo que nos ha diferenciado como generaciones ya no ha sido el seguimiento de una idea (por ejemplo, hippies en contra de la guerra de Vietnam), sino el uso de la tecnología; en los cincuenta era por la transformación del espacio habitacional, enceres domésticos, televisores, refrigeradores más modernos; en los sesenta, la creación de la necesidad del transporte individual en masa; a partir de los setenta, el acopio de consumibles para transformarlo en los ochenta, en el consumo desechable. Desde los noventa, la cosificación de todo lo humano nos ha traído una serie de cambios en el comportamiento social en donde tanto la escala de valores como nuestra esencia, han perdido importancia. Pero ya nos dimos cuenta. Salud.
Beto

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