lunes, 31 de marzo de 2025

Por sobre las creencias

 

El conocimiento es el almacenamiento
del saber útil. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Lo que creemos decir.

En un capítulo más de «lo que usted cree entender», me he tomado la libertad de realizar un pequeño ejercicio mental sobre un concepto que, casualidad de casualidades, usamos a conveniencia igual que otros; el inconveniente con los vocablos genéricos, es que por su supuesta plurifuncionalidad, las palabras que tienen la dudosa suerte de aparecer a su lado, ven abaratarse su significado, diríamos que por contagio pero no, la culpa es de nuestra flojera por aumentar nuestro vocabulario y tratar de simplificar (por conformismo) el número de combinaciones que el idioma ofrece. Sobraría con ello, decir que tanto el uso de la lengua como el desarrollo mental se atrofian y, por ende, la capacidad expresiva disminuye, razón por la cual ahora escuchamos canciones de calidad deplorable.

2. Lo que conocemos.

Nuestro conocimiento de cosas, lugares y personas suele ser básico, no es que nos falte información, sino que el hacer el trabajo de análisis de ella, con su síntesis nos quedamos con lo más útil, aquello que ocupe poca de nuestra memoria y que sea fácil de recordar; la parte de la identificación por similitud, refuerza esa sensación de seguridad sobre lo que podemos afirmar o negar, base de toda conversación. Además de ser moneda de cambio, también es nuestra primera tarjeta de presentación; forzados a tenerla a temprana edad mediante preguntas que van a cuestionar nuestra integridad, entendemos tardíamente que no es la maldición que creímos al principio, sino que se vuelve nuestra forma de vida desde el momento en que tuvimos la suerte de encontrarle en valor monetario.

3. La insuficiencia del saber.

El conocimiento como tal podría parecernos estático pues su característica de «almacenable» así lo indica, en cambio el saber, como la manera de poner en práctica al conocimiento, nos indica cambios en procedimientos, estrategias, camino, o metas pero, a pesar de que es muy halagador el escuchar «tú sabes mucho», la verdad es que el saber no existiría sin el sustento que da el conocimiento. Por ejemplo, podríamos saber que existen las construcciones catalogadas por el INAH, que la mayoría se encuentran en el centro de la ciudad que habitamos e, incluso, acontecimientos importantes o anécdotas sucedidas en ellos, sin embargo, no tenemos idea de lo que llevó a la institución a catalogarlas y, por ende, proteger tanto su integridad como su estilo.

4. Seguir aprendiendo.

Las suposiciones no pueden estar a la altura de las creencias, pero sobre éstas está el conocimiento; creer supone depositar la confianza entera en algo o en alguien sobre la base de una prueba, la cual puede ser material o virtual, esto es por ejemplo, cuando somos los depositarios de un favor, con ello entendemos que la persona quien nos lo dispensó es objeto de nuestra confianza, por lo tanto, podemos creer en ella porque lo que vemos (el objeto concedido) más la actitud (el ánimo con el que realizó la acción) nos indican precisamente eso. Sabemos algo nuevo cada día debido a las relaciones que cultivamos, aumentamos por ende nuestra confianza y con ello, tenemos la oportunidad de que, al poner atención en lo que sucede en el entorno, seguiremos aprendiendo. Salud.

Beto

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