lunes, 24 de marzo de 2025

Un ritmo raro

Somos la capital mundial de las fresas,
aunque vengan de otro lado. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- No, no se trata de música, ni siquiera de una rutina de ejercicios, sino del cómo solemos distribuir los días de descanso en al año, algo a lo que hemos añadido conmemoraciones, pero que sólo refuerzan los periodos heredados, algunos desde la antigüedad; Las culturas que se guiaban con los ciclos lunares, debían ajustarse a los cambios que ésta imponía para poder sembrar y cosechar durante el año, por lo que posiblemente optaron por complementar esos tiempos con los ciclos solares. Así entonces, las probables primeras vacaciones que se tomaron las civilizaciones agrícolas serían esos días de invierno en los que nada de esas actividades podía hacerse y como en el hemisferio norte estarían envueltas en heladas o nevadas y lo que tocaba era disfrutar de lo acumulado en los días fértiles de verano.

La afirmación anterior no tiene ningún sustento salvo que es cierto que el mundo agrícola se rige por el ciclo solar, pero por supuesto que el concepto de vacaciones no procede así de ese tiempo; por decirlo de algún modo, las vacaciones son un invento de la revolución industrial y ni siquiera de los primeros años de ésta, tuvieron que pasar algunas décadas para que se vieran como una necesidad para tener y mantener en buenas condiciones físicas y mentales a los trabajadores; en algunos países fueron consideradas como «conquistas sindicales» por tanto, politizables como un arma electoral, ahora bien, ¿de verdad sirven los periodos vacacionales para descansar? La tradición indica que no porque generalmente todo se hace a la carrera, con viajes algunas veces tormentosos y que te obligan a cambiar los hábitos alimenticios.

Y la broma muy seria sigue repitiéndose cuando nos preguntan que cómo nos fue de viaje, respondiendo en automático que «ahora necesito unas vacaciones de las vacaciones»; broma o no, lo cierto es que ese periodo de descanso puede cansarnos más debido a que pareciera que hemos entendido que debemos divertirnos en cantidades industriales que, según la edad que tengamos, tiene diferentes implicaciones, aunque hay tres constantes que se «ecualizarán» también según la etapa que estemos viviendo. Para empezar, el viaje, que puede ser a un lugar de moda o a otro «tranquilo», el chiste es no quedarse en casa; en seguida, hay que escoger si caminar y aprender algo o tumbarse y asolearse; por último, el reventón, al que lo diferencia la cantidad de comida y de alcohol que vamos a consumir.

El ritmo calendárico actual es más artificial, ya que responde a abstracciones económicas y no de consumo básico, vamos por las estaciones pensando sólo en el tipo de ropa que debemos usar o por el tipo de comida que está sugerida; oraciones y frases como «fruta de temporada» suenan huecas porque sólo asociamos esos productos por el cuándo van a estar apiladas en los puestos del mercado, aunque a veces, por los avances de la tecnología agrícola, es posible ver fresas o manzanas todo el año. Los puntos cardinales son una lección en los libros de texto o se identifican mediante una tienda departamental o una plaza comercial (Perinorte) y todo está al servicio de la imagen de productividad que queremos dar a los demás, sin dejar de ser los changuitos recién bajados del árbol. Salud.

Beto

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