lunes, 27 de octubre de 2025

Estados alterados

Las presunciones duran lo mismo
que la sorpresa que producen. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. La normal hipertensión. De la enfermedad sé lo mismo que de astronáutica, ¡ah!, pero de lo que llamamos normalización... tampoco; pero no lo tomemos a broma, si ya por varias décadas hemos adaptado nuestras vidas y soportamos anomalías como la vuelta de padecimientos que creíamos erradicados, ambientes poco propicios para la salud mental y violencias variadas y sin sentido, resulta natural el estar expuestos a padecimientos cardiacos, accidentes cardiovasculares o insuficiencia renal por causa de una presión arterial alta; nuestro estilo de vida suele ser un problema, pero lo es más el no atender a toda la información que hay sobre cómo deben ser nuestros hábitos alimenticios, la actividad física, el balance entre el músculo y el porcentaje de grasa corporal, salud del sueño y el abandonar hábitos nocivos como el fumar o beber en exceso.

2. El lado opuesto. Una presión baja también es un problema grave si es que se presentan síntomas como náuseas, mareos, desmayos o visión borrosa y como en cualquier alteración de la salud, el cuidado debe ser de inmediato y durante el tiempo que sea necesario; tanto la hipo como la hiper tensiones, son el resultado de haber cambiado sistemáticamente nuestro hábitos durante siglos, al parecer, nuestro cuerpo está diseñado para correr, trepar y moverse por un buen rato por propios medios, la búsqueda de rapidez en los traslados y la comodidad en las estancias, al parecer ha venido atrofiándolo, por lo que nos hicimos susceptibles a enfermedades degenerativas, tanto físicas como mentales; tratar de entender la modernidad debe darse tomando en cuenta el tipo de enfermedad prevaleciente.

3. ¿Prisa igual a importancia? Probablemente, muy seguido nos encontramos con personas que van a la carrera en su coche o a pie o llevan una expresión de angustia trepados en un camión y todos revisan sus relojes o teléfonos; la primera impresión es que «va tarde» pero lo interesante sería el saber por qué; una posibilidad es que siempre van tarde porque no saben administrar su tiempo, otra, que siempre van tarde porque sus ocupaciones suelen no terminar a tiempo, una más, que aparentan siempre ir tarde para darse importancia. ¿Qué conecta a esos dos términos para que los asociemos casi como sinónimos? La imagen puede guiarnos a pensar que esas personas traen algo más importante en la cabeza por lo que no pueden perder más tiempo en asuntos sociales ni mucho menos, dar explicaciones sobre su comportamiento que está por encima de lo mundano.

4. La importancia como burbuja. Ser o hacernos exclusivos tiene consecuencias, una de ellas es el aislamiento, lo cual es deseable hasta cierto punto; mantenernos alejados puede proveernos de la tranquilidad para los procesos creativos, pero también nos aparta de lo que producen los demás. De planes en conjunto, ni hablar porque, a pesar de las facilidades que ofrece la tecnología, no siempre las ideas son captadas al cien por ciento de manera remota; de la importancia sólo nos gusta la fama porque las responsabilidades son, en realidad, una carga. El problema con vestir esos ropajes, es que a la vista del portador, nadie se verá igual; ser exclusivo es una bendición efímera, la soledad resultante, por otra parte, puede durar para siempre, razón por la cual debe pensarse muy bien cuando se desee ser los únicos en algo. Salud.

Beto.

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