lunes, 5 de enero de 2026

Búsqueda mística

Ser uno con el universo es una
búsqueda en solitario. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Por llamado. Cuando la búsqueda de identidad se cruza con el deseo de trascendencia sucede un fenómeno de validación basado en lo que, suponemos, no dejará mucho margen al cuestionamiento ni a la duda, porque esa base está consolidada por la ignorancia general; y ya que la ciencia, único instrumento que tenemos para crear certezas no se dedica a estudiar el mundo paranormal ni el universo místico, cualquier verdad lanzada desde el dogma, puede garantizar su existencia. Ser llamado o hablar con un ser extraterreno, debe tener por fuerza un valor superior a lo que vivimos comúnmente los simples mortales, puesto que se trata de un privilegio aún no develado por nadie con cierto poder para desmentirlo, por el contrario, quien suele atender a semejante evento, adquiere el poder para validarlo, curiosamente.

2. Por curiosidad. La curiosidad es el recreo de la razón, usamos las mismas facultades que para resolver problemas o entender teorías, pero con fines de entretenimiento; no nos confundamos, pueden ser cosas muy serias al igual que las que estamos obligados a sacar adelante, pero con la diferencia de que a éstas las escogimos nosotros; ahora bien, cuando nos enfrascamos en una búsqueda mística, nos encontramos con que tenemos dos opciones, ya que estamos usando la razón, una que implica que comprobemos que el misticismo es un estado mental o de plano, que lo manifestado como esencial y extraterrenal no existe. La segunda opción es que no usemos la razón y expongamos la fe, por lo tanto, nos alejamos de la curiosidad dando paso a la creencia ciega de que todo está escrito y nuestras decisiones son la voluntad de alguien más.

3. Por moda. Mucho de lo que deseamos tener está vinculado a las relaciones sociales que cultivamos, es una especie de código que se genera por aquello que podemos compartir como objetos e ideas, entre más se adhieran participantes, más grande será la moda. Este principio básico es conocido por los precursores de búsquedas místicas, generalmente traídas de oriente (no sé por qué siempre de allá), lo que nos deja como una nación subdesarrollada también es ese rubro. Una de dos, o no somos capaces de crear una práctica mística propia o en oriente tienen una labia infalible para vendernos siempre la misma idea. Quizá se deba a que todos los pueblos semi nómadas de la franja media de Eurasia crecieron con las mismas ideas, pero con versiones propias y giros inesperados.

4. Por iluminación. Lo que se supone más difícil, es lo que más sucede según las crónicas de cada poblado donde apareció un guía místico; los mensajes para realizar su ministerio les llegan de diversas formas, pero al parecer, es la aparición en sueños o en físico, no sé si porque se acabó el presupuesto celestial o porque a los iluminados nada más les gustaron las visitas personales, el caso es que la iluminación es tratada como una conseción que sólo se puede utilizar en aspectos muy concretos, porque los tiempos no están para andar derrochando dones a diestra y siniestra. Sólo los curanderos televisivos creen tener el derecho de auto proclamarse iluminados sin tener que declarar de dónde provienen sus «poderes sanadores multiusos», posiblemente porque no necesitan que caigan, salvo los ingenuos. Salud.

Beto.

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