lunes, 9 de agosto de 2021

El juego del tío Lolo 4.0

La población que votó por el cambió y
se quedó esperándolo. Foto: BAER

Pareciera una proyección macro del escrito de la semana pasada; la commedia è finita y la conciencia del gobierno federal (si es que la tiene) estará tranquila. Las machincuepas realizadas para explicar la pobre asistencia a votar en la consulta popular, no terminan de dar un panorama claro para entender si fue o no pertinente llevarla a cabo, puesto que se sigue argumentando fuera de la ley. El primer punto de un supuesto debate en los medios fue el número de asistentes que emitieron su opinión; la última de mis afirmaciones en la publicación de la semana pasada fue que éste no era el indicativo real, lo digo porque si no se toman en cuenta factores como la difusión, la pertinencia y el gasto, cualquier argumentación resulta vacua.

Los tres tienen que ver con la relación dinero disponible-política de austeridad por lo que la orden de hacer la consulta, en un sentido práctico,  tuvo que carecer de sustento. En cuanto a la difusión, la intención de la pregunta se vendió, por un lado, como la posibilidad de llevara a juicio a ex presidentes cuando en realidad era sólo el definir si las acciones del pasado habían sido inadecuadas o no, lo que implica solamente la reiteración de lo que ya todos sabemos sin consecuencia alguna, además en los medios, sólo aparecía la invitación a participar, sin explicación alguna sobre la pregunta, generando con ello, discusiones bizantinas sobre si la población iría a las urnas o no; al final, sólo quedó la presunción del éxito en la organización.

La pertinencia o la prueba de ella, vendrá a corroborarse cuando se llegue el momento de definir si el presidente en turno se queda o no; este ensayo de popularidad -prometido en campaña que se realizaría a los dos años de su mandato- corre el riesgo de ser postergado o anulado, como ha venido siendo costumbre en todo lo que ofrece y puede nos ser benéfico para sus intereses. Si en realidad lo hiciera, es posible que se repita el fenómeno de inasistencia o, por el contrario, ña participación sea tan copiosa que los inconformes se manifiesten por fin, dejando claro que la oposición no es partidista, sino se da por el fastidio de tanta maroma demagógica, el chiste será que, si se vota por la no permanencia, se atreva a cumplir el mandato popular.

Aunque siempre estará el muy socorrido recurso del fraude, que para eso el señor Bartlett se pinta solo o quizá sea por eso que le urge tener el control del INE. Sa acaso fiera cierto lo que anoto, sólo estaría confirmando la torpeza con la que ha venido manejando su mandato, anunciando con demasiada anticipación las justificaciones a acciones aún no realizadas y entonces aquello de “algunas personas me han pedido que repita...” habrá sido el cierre de un cochupo anunciado. Imagino que, si el próximo consenso no  le favorece, podrá decir que sí se retira, pero primero deberá dejar los proyectos, acuerdos internacionales e intercambios comerciales listos para quien vaya a suplirlo, proceso que quizá le lleve dos años más. Salud.

Beto

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El té de las cinco

Yo, en mi modalidad inglesa. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. C ostumbre lejana. Sólo lo había escuchado a manera de anécdota en pláticas con m...