| La vida se disfruta por el sabor de sus detalles. Foto: BAER |
Al igual que el artista plástico que plasma en las banquetas copias de obras maestras de la pintura tan sólo con gises y que, curiosamente, lo hace en vísperas de las temporadas de lluvias, un gesto que podría tacharse de egoísta pero que quizá sea de respeto por la infraestructura citadina, dándonos a entender que se sabe dueño del espacio por un lapso corto, pues la propiedad es en realidad, de toda la ciudadanía. Por algunos días ha sido capaz de sacarnos de la rutina para sorprendernos con un trabajo que bien podría ser pisoteado, dado que está en la vía pública, pero que no sucede así ya que sin pronunciar palabra alguna, impone respeto y apela a la educación de cada caminante que sabe apreciar algo gratuitamente bello.
Efímero es también el acto de entender; el segundo en que sucede ya no se repetirá ni es factible de prolongarse. Es un chispazo que pone en acción a todas nuestras neuronas y el cuerpo responde a ello de muy diversas formas. La expresión de sorpresa, sin embargo, sí se repite cada vez que entendemos algo, pero los momentos, las personas y las circunstancias de cada uno son únicos, atesorables pero irrepetibles, es decir, la sensación de haber entendido el “dos más dos son cuatro” no vuelve a darse porque de la segunda vez a las posteriores que lo escuchamos ya lo tenemos aprendido. En este sentido la capacidad de asombro debería ser considerada algo así como un patrimonio en el cual invertir y obtener como ganancia el placer de aprender.
Al parecer, lo más disfrutable de la vida se presenta en empaques diminutos por tiempos muy cortos, pero se debe estar alerta toda la existencia para poder capturarlos, como en un ejercicio fotográfico en el que puede imponerse la casualidad pero que en la obtención de mejores imágenes domina la perseverancia; los productos podrán ser igualmente satisfactorios y cortos en el momento de su captura, pero la permanencia en la memoria será objeto de la disciplina, en otras palabras, dado que la satisfacción se da en un instante, su búsqueda será permanente en episodios continuos, lo que nos lleva siempre a estar activos y dispuestos a dejarnos sorprender por detalles que atacarán nuestra imaginación con sus aguijones. Salud.
Beto
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