lunes, 27 de junio de 2022

Cayó el quinto

Todo sucede en las pistas, pero en los pits...
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Apenas cinco latinoamericanos han ganado Mónaco en la historia y tocó que fuera el mexicano Checo Pérez; el principado se vistió de tricolor, testigo de que hay esfuerzos que sí se coronan grabando al 29 de mayo como una fecha que los aficionados al automovilismo del país recordarán con orgullo. Para los que no somos tan seguidores, nos queda la satisfacción de haber atestiguado el triunfo de un corredor que ha luchado por estar en lo más alto del ranking, esto es, mantener un tercer lugar muy digno y muy atractivo para futuros proyectos que lo involucren; un ejemplo semejante al de Paola Longoria, con la salvedad de que ella no ha tenido oportunidad de ver tan difundidos sus triunfos ni de festejar con un expresidente de la República.

¿Qué significado puede tener un triunfo de esta índole? Es posible que sólo se trate de un festejo pasajero que no incida en el ánimo nacional porque ¿cuántos de nosotros, simples mortales, tenemos la oportunidad de conducir un auto fórmula uno como para hacernos partícipes reales de las competencias? Es más fácil adquirir un balón un gallito o en un alarde de ingenio, una bicicleta (aunque sea la del trabajo) para emular las hazañas de héroes más a la mano y ese estado tampoco es permanente. Podemos, en un arranque solidario, alegrarnos de manera personal, ya que se trata de un mexicano pero, aspirar a que a casi un mes de distancia sea motivo de plática, es darle crédito a una cuenta que no tiene fondos ni garantía.

A las masas se les controla por medio de la escases, la cual se logra acaparando productos de forma tangible o virtual; en el caso de los consumibles físicos, el tiempo es relativamente poco y debe variar debido a lo reducido de los espacios de almacenamiento, pero en el caso de los virtuales, la caducidad parece estar abierta al capricho del acaparador, por ejemplo, el manejo de la participación ciudadana en la política, la entrada al fútbol profesional o la difusión de eventos cuya rareza o costo, sólo están reservados para unos cuantos, todo para hacerlos deseables pero con la dosis necesaria de frustración para que no todo el mundo aspire a ello y los que lleguen aseguren la derrota de alguna manera y, si logran dominar, su actividad no sea de interés general.

La práctica es muy simple, se obstruye o se esconde la información que sea útil para fortalecer el conocimiento o la identidad y se ofrece a cambio algo desechable, fácilmente repetido, repetitivo en su contenido y que ensalce supuestos valores como la pobreza, la violencia o lo efímero, aunando a lo anterior, la depauperación del lenguaje. Así, el esquema nos da como resultado, personajes que son objeto del aspiracionismo y la inmediatez, que son reemplazables como refacciones de una maquinaria que sólo produce ignorancia e indolencia; pero cayó el quinto y me alegra que haya sido mexicano, aunque a estas alturas, ya sea por contrato o por capacidad, en las subsecuentes competiciones haya ido a la baja, repitiendo un cuadro ya muy visto. Salud.

Beto

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