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| Los ciclos de represión-libertad-represión cada vez son más cortos. Foto: BAER |
Sin que tengamos una imagen maternal en la política equiparable a Guadalupe, parece que nuestra adolescencia crónica pugna por ser notada a la sombra de un padre ausente, por así decirlo, la sociedad mexicana es hija única de una madre soltera; llamar la atención puede que sea un rasgo infantil, pero qué se puede esperar de un pueblo que ha visto trunca su infancia, que no ha aceptado que lo envíen a la escuela ni mucho menos acepta el futuro lleno de responsabilidades que se le avecina. El crecimiento no es para todos, menos si el que tiene que crecer está cerrado a cualquier cambio pues no confía en nada que salga de su control, algo endeble de igual manera que su autoestima; cree que nunca ha tenido apoyo y al mismo tiempo que no merece nada de lo bueno que haya tenido antes.
Todos sabemos qué resulta de apoyar a un adolescente inestable, si lo multiplicamos por un millón, estaremos aumentando exponencialmente a seres tan o más inestables que sus progenitores. Excepciones más o menos, el futuro no parece tener un panorama halagüeño si es que no ponemos remedio a la aparente cuesta abajo en la que estamos inmersos. Lo anterior parece una sentencia apocalíptica pero no lo es tanto, sólo hay que imaginar una convivencia igualitaria entre quienes van a dirigir la vida cotidiana y quienes van a aprender, para lo que debemos alejarnos de la tentación de controlar todo lo que tengamos al alcance; imagino que, si aún no estamos en ello, la etapa de transición será de represión en respuesta a los años anteriores en los que presumimos de libertades que en mucho tiempo no se tuvieron.
El periodo de represión al que intento hacer referencia comenzó con la recentralización en el mandato de Peña Nieto que viene a consolidarse con la militarización de puntos estratégicos como el transporte, con la posible búsqueda de presuntos chivos expiatorios ya sea entre narcotraficantes prescindibles o el público en general; a partir de ahora, aunque se me tache de paranoico habrá que tener mucho cuidado con el equipaje si se va a viajar, principalmente en tren o en avión, ya que las facciones nacidas en la revolución revivirán sus antiguas pugnas. Aparte de esta premonición, supongo que no reaccionaremos hasta vernos afectados directamente, espero que a nadie le suceda y me equivoque, de no ser así, veremos en las noticias la detención de varias personas en esos transportes administrados por la milicia. Salud.
Beto

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